lunes, 31 de enero de 2011
Canción de la semana
viernes, 28 de enero de 2011
Fin de exámenes
¡Esto se acaba! No me lo creo. Hace nada me encontraba escribiendo una entrada del comienzo de los exámenes, y hoy, dos semanas después, escribo una para decir que todo acabó. Fue verdaderamente como lo describí, una lucha de leones, cada vez que el profesor/a en cuestión entraba en aula acompañado/a de la decana de la Facultad, los pelos se erizaban y la tensión aumentaba de 0 a 100 en menos de un minuto. Tampoco faltaron las frases míticas entre los compañeros, vamos a morir, qué nervios, no hay julio o suertecilla fueron algunas de las que se oyeron. Pero toda esta tensión que se había estado forjando, baja de golpe una vez vistas las preguntas, en ese momento sólo se piensa dos cosas, qué bien, me sé todas, o bueno, veré lo que puedo hacer.
Ya sólo queda esperar al resultado, nuestro turno pasó, ahora les toca a ellos. Pronto saldrán las notas, nos comentan.
sábado, 22 de enero de 2011
Al día después
miércoles, 19 de enero de 2011
Canción de la semana
Va por ellos, los tramposos
Ayer comprendí, durante mi primer examen de este cuatrimestre, Derecho de la Información, algo que guarda relación con la anterior entrada, y había ignorado por creer que esta clase de hombretones (y “hombretonas”, no os ofendáis sexo masculino, que no os meto solamente a vosotros en el saco), ya no existían por la universidad, véase a quien me estoy refieriendo, los TRAMPOSOS (y con tramposos, me hago referir a los que copian de la manera más descarada y sin perjuicio alguno en los exámenes). Esta entrada va por ellos, por los sucios que son, seréis más felices al ver ese nueve que tanto anheláis con tan poco esfuerzo, pero nunca llegareis a saber que la verdadera felicidad está en ese nueve conseguido con el sudor y el esfuerzo de estar horas y horas en el empeño por conseguirlo. Tal vez ganareis muchas más veces que yo (con trampas, cualquiera ¿no?), pero el gustazo que se experimenta al ver ese nueve al lado de donde se encuentra tu DNI, escuchadme bien, NO TIENE PRECIO.
Podéis seguir haciendo las trampas que queráis, pero sabéis una cosa, el que ríe el último, ríe mejor.
domingo, 16 de enero de 2011
Aunque no lo parezca, creo en los milagros
Creo en los milagros. Las desapariciones existen, pero sólo si tú quieres que así sea. Esos son los verdaderos milagros, los que uno cree. Un día más me he levantado con esa extraña sensación que lleva ocupando mi cuerpo estas tres últimas semanas, falta de confianza en mí. En esta ocasión, como en todas aquellas que se llevan repitiendo desde tiempos mozos, no hay milagros a los que poderme agarrar. Supongo que una de las razones de todo esto, sea yo. En estas ocasiones que tan a menudo se repiten en mi vida, prefiero mantener alejada la confianza, pues ese nerviosismo que se experimenta minutos antes del examen, horas antes o incluso días antes, me dice algo, por lo menos eso es lo que me gusta oír entre todo ese revuelo de mariposas en el estómago: te lo sabes.
Me gusta pensar que aquel que rara vez tiene ese revoloteo dentro de sí, no se lo sabe. Como en todas las teorías, siempre cojea algún lado, y ésta, como una más, también lo hace. Probablemente, esta persona a la prejuzgo de no sabérselo tenga otro temperamento que le permita luchar como auténtico gladiador contra sus peores temores, pero me resulta más satisfactorio pensar que el nerviosismo es la confirmación de la victoria.
Tengo miedo, mucho miedo. Respiro hondo. Cuento los minutos. Miro dubitativamente el montón de folios que se encuentra sobre la mesa. Me viene una pregunta a la mente ¿ganaré?