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viernes, 24 de febrero de 2012

Convertidos en un punto de vista único y puro nos encontramos en las alturas, sobre la ciudad. Lo que vemos ahora es el cuadro de una enorme metrópolis que se despierta. Trenes de cercanías pintados de diferentes colores se desplazan cada uno en una dirección distinta llevando a mucha gente de un lugar a otro. Ellos, los transportados, son individuos con un rostro y una mentalidad distintos, pero, a la vez, son parte anónima de un conjunto. Son una totalidad, pero, a la vez, sólo una pieza. Y, manejando esta dualidad de un modo hábil y acomodaticio, todos llevan a cabo sus ritmos matutinos con precisión y rapidez.

After Dark, Haruki Murakami
- Eso es porque tú eres una persona psicológicamente fuerte.

- ¿Quién? ¿Yo?
Kôrogi asiente.
- A mí me parece que tienes las cosas muy claras.
Mari niega con la cabeza.
- ¡Qué va! ¡Pobre de mí! Ni una cosa ni la otra. Cuando era pequeña, no tenía la menor confianza en mí misma, era muy tímida. Y en la escuela, por eso, los otros niños se metían siempre conmigo. Era un blanco fácil. ¿Sabes que aún conservo dentro de mí todas aquellas sensaciones? Incluso sueño a menudo con ello.

- Pero, con el paso del tiempo y esforzándote mucho, has conseguido mantenerlos a raya, ¿no? Esos recuerdos odiosos.

- Cada vez más –admite Mari. Y asiente-. Poco a poco. Yo soy de ese tipo de personas. De las que se esfuerzan.

- ¿Esas que van siguiendo su camino, solas, currando día a día? Como el herrero del bosque.

- Sí.
- Pues a mí me parece admirable ser capaz de hacer algo así.

- ¿De esforzarse?
- De ser capaz de esforzarse.

After Dark, Haruki Murakami
Las personas que han pasado la noche en diversos puntos de la ciudad comienzan a dirigirse hacia las estaciones. Igual que un banco de peces remontando juntos la corriente, todos tienen el mismo objetivo: el primer tren de la mañana. Personas que por fin salen del trabajo, jóvenes que se han divertido toda la noche; sea cual sea su situación e identidad, todos caminan taciturnos por igual. Ni siquiera la joven pareja que está estrechamente abarazada ante la máquina expendedora de bebidas tiene algo que decirse. Sólo se reparten, sin palabras, el tenue calor que todavía se conserva en sus cuerpos.

After Dark, Haruki Murakami

jueves, 23 de febrero de 2012

Aquí también está empezando un nuevo día. Quizá sea un día como los demás, o quizá sea un día relevante que, por diferentes razones, quede grabado en la memoria. En cualquier caso, por el momento, todo el mundo tiene ante sí una hoja en blanco, sin nada escrito.

After Dark, Haruki Murakami

martes, 21 de febrero de 2012

Mari envuelve cariñosamente al gatito con la palma de la mano.

- Pero, incluso manteniendo una distancia prudencial, una persona puede estar cerca de la otra, ¿no crees? -dice Mari.

- Por supuesto -responde Takahashi-. Claro que puede. Pero lo que para una persona puede ser una distancia prudencial, para otra puede ser un abismo. A veces pasa.

Un gato marrón sale de alguna parte y empieza a restregar la cabeza contra los pies de Takahashi. Éste se inclina y lo acaricia. Luego saca el pastelillo de pescado y ñame de su bolsillo, rasga la bolsa de plástico, le da medio pastel al gato. Éste se lo come relamiéndose.

After Dark, Haruki Murakami

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Momo

A Beppo le gustaban estas horas antes del amanecer, cuando la ciudad todavía dormía. Le gustaba su trabajo y lo hacía bien. Sabía que era un trabajo muy necesario.



Cuando barría las calles, lo hacía despaciosamente, pero con constancia; a cada paso una inspiración y a cada inspiración una barrida. Paso - inspiración - barrida. Paso - inspiración - barrida. De vez en cuando, se paraba un momento y miraba pensativamente ante sí. Después proseguía paso - inspiración - barrida.

Mientras se iba moviendo, con la calle sucia ante sí y limpia detrás, se le ocurrían pensamientos. Pero eran pensamientos sin palabras, pensamientos tan difíciles de comunicar como un olor del que uno a duras penas se acuerda, o como un color que se ha soñado. Después del trabajo, cuando se sentaba con Momo, le explicaba sus pensamientos. Y como ella le escuchaba a su modo, tan peculiar, su lengua se soltaba y hallaba las palabras adecuadas.

-Ves, Momo -le decía el ejemplo-, las cosas son así: a veces tienes ante ti una calle larguísima. Te parece tan terriblemente larga, que nunca crees que podrás acabarla.

Miró un rato en silencio a su alrededor; entonces siguió:

- Y entonces te empiezas a dar prisa, cada vez más prisa. Cada vez que levantas la vista, ves que la calle no se hace más corta. Y te esfuerzas más todavía, empiezas a tener miedo, al final estás sin aliento. Y la calle sigue estando por delante. Así no se debe hacer.

Pensó durante un rato. Entonces siguió hablando:
- Nunca se ha de pensar en toda la calle de una vez, ¿entiendes? Sólo hay que pensar en el paso siguiente, en la inspiración siguiente, en la barrida. Nunca nada más que en el siguiente.

Volvió a callar y reflexionar, antes de añadir.
- Entonces es divertido; eso es importante, porque entonces se hace bien la tarea. Y así ha de ser.

Después de una nueva y larga interrupción, siguió:
- De repente se da uno cuenta de que, paso a paso, se ha barrido la calle. Uno no se da cuenta cómo ha sido, y no se está sin aliento.

Asintió en silencio y dijo, poniendo punto final:
-Eso es importante.

ENDE, Michael, Momo

lunes, 17 de octubre de 2011

Decirte adiós

"Te confesaré: no estoy curada.

Me reprocharás este tono sarcástico, esta patética ironía. Yo valgo más, afirmarías. Por otra parte, en general no te gustan las mujeres que se desmoronan, que se pierden. Prefieres a las que mantienen el tipo y muestran dignidad, rigor. No te preocupes, también soy capaz de mostrarme digna: simplemente eso me exige algunos ajustes previos, tengo que esforzarme, lo cual no me resulta natural.

Me encantaría ser de esas que encajan los golpes sin pestañear. Siempre he admirado a las personas que conservan la sangre fría en cualquier circunstancia, que permanecen de pie en medio de las ruinas e incluso tienen ánimo para socorrer a los heridos. Yo no tengo su valor ¡ay!, su determinación o su inconsciencia. Soy demasiado lúcida para no ver los desastres. Y demasiado frágil para mirarlos sin vacilar.

Sí, soy una mujer que duda. Eso no te extrañará."

BESSON Philippe, Decirte adiós

jueves, 29 de septiembre de 2011

IX

Saber lo que es la evasión cuando das con el libro que cambia tu mundo por poco tiempo que sea. Yo le he encontrado ¿y tú?

"Me sentía conmovido y enamorado mientras le besaba el cuello, las manos, le mordía despacito la oreja, le pasaba los labios por la nariz, los ojos o enredaba mis dedos en sus cabellos, que a ratos se me perdía lo que iba diciéndome. También su voz sufría altibajos, a veces se deleitaba hasta ser un susurro"

miércoles, 24 de agosto de 2011

El laberinto de la felicidad

La entrada del café estaba precedida de tres escalones de mármol que en aquel momento una mujer rechoncha frotaba vigorosamente con un paño para sacarles brillo.

- Buenos días -la saludó Ariadna, que no se atrevía a pisar aquellos escalones tan relucientes.

- ¿Es que los hay que no sean buenos? -respondió sonriente la limpiadora-. Esto decía siempre un profesor que estuvo años en el laberinto.

- ¿Y qué fue de él?

- No lo sé, porque no ha a vuelto a pasar por aquí. Tal vez encontró el centro del Laberinto.

- O fue devorado por el minotauro -añadió Ariadna, entre dudosa y asustada.

- Nadie lo sabe. Por cierto, mi nombre es Nirvana. Dicen que soy la más sabia de esta calle, porque limpio las conciencias.

Ariadna se sorprendió al oír esto, ya que la mujer aparentemente sólo limpiaba los tres escalones. Como si le hubiera leído el pensamiento, Nirvana le dijo entonces:

- ¿Ves estos tres escalones? Son los mismos que tiene cada persona en su cabeza y hay que limpiarlos. El primero es la opinión que tenemos de los demás, que sólo sirve para crear perjuicios. El segundo es la opinión que creemos que los demás tienen de nosotros, que genera miedos, engaños y malentendidos. El tercero es la opinión que tenemos de nosotros mismos, que hace que nos miremos el ombligo e inventemos problemas. Convienen limpiar de vez en cuando las opiniones de estos tres escalones para lograr una vida auténtica y feliz.

martes, 9 de agosto de 2011

Todos hemos dejado alguna vez el corazón en alguna parte y creimos morir por eso. Con el tiempo aparecieron personas distintas y emociones nuevas. Ahora sabemos que nada es para siempre. Y también sabemos que en la vida, como en un bosque muy frondoso, de lo que se trata es de disfrutar de la misma sombra debajo de árboles distintos.

J.L. Alvite

domingo, 9 de enero de 2011

Es curioso... dijo Peter, pasé la mayor parte de mi juventud como en una antesala, siempre esperando que pasase algo con mi vida, como si aún no hubiese empezado. Como cuando te hablan de un sitio que es la leche, y un buen día organizas una excursión para ir allí, y recorres ese camino esperando llegar al final, y cuando llegas ves que en realidad no era para tanto, y que el camino en sí era lo que merecía la pena.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Palabras que no habían nacido para eso

Caín, Jose Saramago

Como todo, las palabras tienen sus qués, sus cómos, sus porqués. Algunas, solemnes, nos interpelan con aire pomposo, dándose importancia, como si estuviesen destinadas a grandes cosas y no son más que una brisa leve que no conseguiría mover un aspa de molino; otras, de las más comunes, de las habituales, de las de todos los días, acabarán teniendo consecuencias que nadie se atrevería a pronosticar, no habían nacido para eso y, sin embargo, sacudieron el mundo.

viernes, 21 de mayo de 2010

Para Julia

Nunca tantas palabras tuvieron tanto sentimiento.
Hoy me hubiera gustado ser un poco Julia,
para que alguien me escribiera con tanto sentimiento.

"Nunca se está demasiado bien"

"Y siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.", es verdaderamente estremecedor.



Para Julia (Goytisolo)

Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.

Hija mía es mejor vivir
con la alegría de los hombres
que llorar ante un muro ciego.

Te sentirás acorralada
te sentiras perdida y sola
tal vez querrás no haber nacido.

Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto
que es un asunto desgraciado.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en tí como ahora pienso.

Un hombre sólo una mujer
así tomados de uno en uno
son como polvo no son nada.

Pero cuando yo te hablo a tí
cuando te escribo estas palabras
pienso también en otros hombres.

Tu destino está en los demás
tu futuro es tu propia vida
tu dignidad es la de todos.

Otros esperan que resistas
que les ayude tu alegría
tu canción entre sus canciones.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en tí como ahora pienso.

Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.

La vida es bella ya verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor tendrás amigos.

Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.

Perdóname no sé decirte
nada más pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.

Y siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en tí como ahora pienso.

sábado, 19 de diciembre de 2009

Trata de héroes


Los antecedentes del cómic los podemos percibir, en las columnas votivas de la antigüedad latina, así pues, en Roma, se levanta una columna al emperador trajano, en la cual, en torno a ella y de manera helicoidal se desarrolla las hazañas bélicas de este emperador, en forma de miniaturas esculpidas en relieve. El cómic, tendrá que esperar hasta 1892, momento en el que se desarrolla en EEUU. Empezará en el periódico San Francisco Examiner, en donde se publica unas historietas denominadas "little Bears". Más adelante, Pulitzer, en el New York World, publica un suplemento semanal, en donde incluiría el que se cree el primer héroe de cómic, llamado "Yellow Kid". Es un niño que vive en un gueto y forma parte de una pandilla delictiva. Tiene un aspecto físico atractivo e interesante para el público, aunque en el cómic, sea el marginado del grupo. Lleva siempre un camisón largo de color amarillo, en donde lleva el texto escrito de lo que quiere decir. Se convierte, así, en el primer héroe que no narra todavía, solo muestra.




domingo, 18 de octubre de 2009

William Wordsworth

"Hubo un tiempo en que prado, bosque y arroyo, la tierra y todas las cosas corrientes, me parecían adornadas de luz celestial, de la gloria y la frescura de un sueño.
Más hoy no es ya como ayer;
vaya donde vaya de noche o de día,
las cosas que veía entonces no las veo ya"

William Wordsworth


El poema viene a cuento con la explicación del mito de la caverna de Platón.
En grandes rasgos lo que Platón sostenía es que existe una idea del bien (él lo llamaba así) y que esa idea es algo perfecto (Dios) pero que a partir de ahí surgen ideas imperfectas (Nosotros).


William quería demostrar de alguna forma el momento antes de estar nosotros en el útero de nuestra madre. ¿Dónde estamos, qué somos?
Para él, y es así como lo llamaba, existía un mundo prenatural, un mundo donde la gente -si se la puede llamar así- está antes de pasar al útero materno, y es aquí donde se hace la comparación con la idea del bien de Platón, decía que ese mundo perfecto, en donde reinaba la felicidad y la sabiduría, era un mundo ideal.


Una vez ya habiendo nacido y estando en la realidad sensible (en nuestro mundo) uno ya dejaba de ser feliz, ya no estaba en ese mundo ideal. La invención de ese mundo prenatural tenía como objetivo para William el poder explicar porque los niños cuando nacen, hacen cosas que nadie se lo han enseñado, pero que sin embargo, lo saben hacer.


¿Por qué un niño sabe formar oraciones ordenadamente con sujeto verbo y complementos? El aprende palabras y formula oraciones… esto se explica con el mundo prenatural…

Una bonita interpretación.