jueves, 25 de noviembre de 2010

DIMISIONES IRREVOCABLES

Cada día se quitan la vida nueve personas en España. No es que corramos el riesgo de quedarnos sin compatriotas, pero la cifra empieza a alarmar a los psiquiatras. De los que optaron por irse antes de tiempo, casi el 78% eran hombres, pero quizá no debiéramos deducir de ese dato ninguna de las dos cosas más fáciles: que las mujeres son más valientes y soportan mejor la adversidad en un mayor grado y que los hombres somos más sensibles. Aunque ofrezca sus apasionantes variedades, no hay más que un género: el género humano. ¿Por qué muestran más prisa en abandonar su residencia en la tierra los hombres? Se sabe que es la más dolorosa forma de conocimiento, que los sucesos son menos influyentes que la manera en la que los aceptamos. Hay quienes toman la resolución de irse de este planeta que dicen que es azul, porque lo ven todo negro. A otros les mueve el ‘ansia de infinito’ o la desesperación por lo inmediato, pero no hay que descartar la esquizofrenia que nos incluye a los que seguimos queriendo estar vivos.

En época de crisis, la gente quiere vivir más tiempo. Se conoce que experimenta una mayor curiosidad y desea estar viva para cuando cese la penuria para festejarlo. El pesimismo es una pandemia. Las personas bien informadas y las demasiado informadas, aún más, sufrimos una sobreabundancia de desaliento: unas veces es porque nos enteramos de que Corea del Norte tiene una planta con 1.000 centrifugadoras para enriquecer el uranio y otras porque nuestros políticos tienen más de cuatro o cinco mil argumentos para enmascarar la verdad. “Aprecio más a un tipo cualquiera que se suicida, que es un poeta vivo”, dijo Ciorán, que decidió vivir para ser apreciado por la posterioridad. Si yo fuera capaz de aconsejar diría que no hay que impacientarse. La vida es cualquier cosa menos aburrida.

Manuel Alcántara

viernes, 12 de noviembre de 2010

Práctica; artículo de opinión

Nunca antes se había hablado tanto de la piratería como se está haciendo ahora. La reproducción ilegal de películas, libros y sobre todo de música está más en auge que nunca. En los últimos meses se ha estado hablando del polémico canon digital que el Gobierno a instancias de la Sociedad General de Autores (SGAE) ha querido imponer sobre los equipos y soportes electrónicos de uso masivo, impuesto que ha sido rechazado por la Justicia europea al considerar que viola la ley europea.

La piratería es una realidad que parece estallar con la aparición de las nuevas tecnologías, tecnologías que llegaban repletas de grandes ventajas y pocos riesgos. Nadie se aventuró a predecir en aquel entonces, la cara subyacente de este nuevo progreso, pues como todo, nada viene de prestado y sin molestar, ya habría quién supiera cómo hacer de esta nueva tecnología, un arma en potencia. Pero echemos la vista atrás y observemos que había hasta esta nueva aparición, más piratería, así es. La piratería de la que estamos hablando hoy día, no es más que una extensión de la que ya se estaba formalizando años antes. Ya había personas que se dedicaban a intercambiar sus cintas de música, grabadas en otras cintas, y estos a su vez, en otras, y así sucesivamente hasta conformar, si bien es verdad, una red menos extensa que la que ahora hay, una serie de hilos interconectados y dispuestos a seguir difundiendo casetes.

Hace 25 años, el primer informe realizado por Asociación Fonográfica y Videográfica Española (AFYVE), ya lanzó la nueva amenaza, por aquel entonces de los casetes, señalando que ponía “en grave riesgo la continuidad del sector fono-videográfico y de todos aquellos que colaboran y trabajan en él”. La piratería en España ya se había convertido en un problema muy serio.

Esta “guerra” por querer reproducir de manera casi infinita y sin control alguno, no dejó de cesar en su empeño. Entre 1982 y 1984, el número de casetes originales vendidas en España se redujo en un 50%, pasando de los 21 millones a los 11 millones de unidades vendidas, mientras que las casetes piratas pasaron de los 2 a los 12 millones, en los mismos años, es decir, se incrementaron un 600%.

Aquella crisis que vivieron las discográficas con las cintas, se ve empequeñecida por la de ahora. El asunto está tomando aires maliciosos. El Gobierno no para de lanzar mensajes de advertencia contra aquellos que reproducen de manera ilegal cualquier tipo de contenido protegido contra la reproducción ilícita. Surgen leyes nuevas contra la piratería en Internet y el cierre de páginas de descargas, pero el hecho está en que todo se encuentra como al principio. El Ejecutivo cree que está aplicando una especie de alarma con que “viene el lobo” y acaba con todo, pero la realidad es muy diferente, los mensajes de advertencia se suceden uno tras otro a modo de poema recitado sin consecuencia alguna.

No es tiempo de llevar a cabo una masacre contra el gran invento llamado Internet, no es tiempo de prohibiciones y de ambiciones por parte de las discográficas y de las asociaciones para la protección de la autoría, es tiempo de hacer ver a estas instituciones que el camino por el que pretenden ir, y por el cual nos quieren llevar, no va ser más que un proyecto sin salida. Es la era de Internet, les guste o no les guste, quieran o no.

Patricia Zamora

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Palabras que no habían nacido para eso

Caín, Jose Saramago

Como todo, las palabras tienen sus qués, sus cómos, sus porqués. Algunas, solemnes, nos interpelan con aire pomposo, dándose importancia, como si estuviesen destinadas a grandes cosas y no son más que una brisa leve que no conseguiría mover un aspa de molino; otras, de las más comunes, de las habituales, de las de todos los días, acabarán teniendo consecuencias que nadie se atrevería a pronosticar, no habían nacido para eso y, sin embargo, sacudieron el mundo.

martes, 9 de noviembre de 2010

Marc Chagall; Yo y la aldea

Marc Chagall es un pintor de origen francés.
No es considerado surrealista puro por su vinculación con los temas judíos y cristianos.
En sus obras mezcla animales y hombres; sueño y realidad.

Cuando soñamos las cosas no tienen orden.
Se presentan imágenes desordenadas y superpuestas, son impactos, manchas, imágenes. "Un sueño de una vez"
¿En qué medida no se está representando esto en este cuadro?