viernes, 28 de diciembre de 2012

Y así es como fue y así es como lo siento: como uno de los mejores años de mi vida. Por todo lo bueno que me ha pasado. Por todos los buenos amigos, los de siempre y los más recientes, que día tras día han conseguido sacarme maravillosas sonrisas. Sobra decir que me habéis llenado de vida y habéis encendido de nuevo la alegría, en los últimos meses apagada. Tenéis ganado mi corazón y mi amistad incondicional. Sin vosotros nada sería igual. Mil gracias.

Fin de año

En más de una ocasión me he preguntado cuando empieza lo nuevo y cuando acaba lo viejo. Yo estoy convencida que no es un día del calendario, ni un nuevo año… Tiene que ser un acontecimiento, grande o pequeño. Algo que nos cambia, que nos da esperanzas. Una nueva forma de vivir y de contemplar el mundo. 

Todo llega, y todo pasa. Y uno de los mejores años, de tantos como recuerdo ahora mismo, pretende terminarse en un abrir y cerrar de ojos. Un año de tristezas y alegrías que decidieron convivir para mostrarme que en más de una ocasión hay que saber seguir adelante porque, tarde o temprano, las cosas acaban siempre cambiando. 

Ojalá que en el nuevo el sol no deje nunca de brillar y que la vida no nos lleve hasta lo negro. Y si eso ocurre, es mejor caminar, que parar y ponerse a temblar.

martes, 18 de diciembre de 2012

Los tansmisores poseídos

Existe un lenguaje del poder, y que sus articulaciones llegan nítidas hasta los ciudadanos. El poder del dinero, de la política, del terrorismo, el poder en general, todo aquello que ejerce alguna suerte de fuerza, logra que su discurso cale y que la seducción se produzca. Para ello cuenta con unos transmisores dóciles: los periodistas y su general preparación escasa en materia de lenguaje. La prensa y los medios audiovisuales se han convertido en reproductores acríticos de cuanto el poder desea difundir mediante la manipulación de las palabras. Porque han terminado asumiendo como propios los términos más envenenados. 

Esta tendencia a la seducción de los periodistas por el lenguaje de los poderosos y los funcionarios se halla muy extendida en todos los países que hablan español, porque en nuestro idioma las fronteras siempre tuvieron tenues dibujos, de borroso trazado, por más que las aduanas y las demarcaciones políticas inventaran lindes que cada vez parecen más artificiales.

El diario El Tiempo, de Bogotá, mimetizaba así el 17 de noviembre de 1998 el vocabulario político en una información que podía haber resultado interesante: “El sistema de Información sobre Desplazamiento Forzado y Derechos Humanos diseñó una metodología para hacer el seguimiento de las consecuencias de ese fenómeno en Colombia y prevenir acciones violentas que afecten a la población civil”. 

Se puede ver ahí la seducción que ha operado en el periodista la verborrea política. Porque el lenguaje común habría elegido sin duda “diseñó un método” en vez de “diseñó una metodología”, “seguir” en vez de “hacer un seguimiento”, y “atentados” o “ataques” en lugar de “acciones violentas”.

La fascinación que han conseguido los políticos mediante los medios informativos ha logrado incluso proscribir algunas palabras en determinados países. Los conceptos negativos han desaparecido del vocabulario, hasta el punto de resultar desconocidos en el español que se habla en esas naciones, pese a su continua presencia en otras. El diario bonarense Clarín, en su número del 17 de noviembre de 1998, expresaba en un titular: “Cae el empleo en el sector privado”. No se trata de una frase natural, porque nadie la emplearía así para comunicarse con un amigo, con el vecino o con su cónyuge. “Cae el empleo” forma una expresión seductora y responde a una visión optimista del asunto; o al menos no muy negativa para quienes resulten responsables de esa caída. Porque otorgamos a “caer” la irreversibilidad de la física: los objetos caen por el efecto de la gravedad: nadie los tira, nadie los causa. “Cae el empleo”, “llueve”, “nieva”… qué le vamos a hacer. (…) El texto de esa noticia se refiere a tal desgracia en diez ocasiones y en todas ellas se utilizan estas tres fórmulas: “caída del empleo”, “disminución del empleo”, “descenso del empleo”. Ni una sola vez “aumenta el paro”, “crece el número de parados” o “hay más gente sin trabajo”, posibilidades variadas que ofrece el idioma español.

Los informadores, pues, se han constituido en eficaces transmisores del lenguaje del poder. Los mensajes de la seducción (y de la ocultación) llegan así diáfanos al público. Podrán los periodistas ejercer la crítica en sus artículos, promover investigaciones que intenten acabar con un ministro… Muchos creen haberse convertido en la clave del contrapoder, y se ven así mismos como poderosos por disponer de medios suficientes como para cambiar la sociedad; pero en la esencia de su trabajo están prolongando el poder establecido y los mecanismos de la manipulación, merced al uso de su lenguaje de imitación que no hace sino apuntalar el sistema. Así, repiten inconscientemente las manipulaciones de los economistas, los juristas, los informáticos… de todos aquellos que están subidos a la torre y extienden sus mensajes manipulados con palabras arteras. ¿Por qué? Porque siguen la vieja tendencia de los seres subyugados de amoldarse al poder. “La mente se amolda, imita, porque en el amoldamiento, en el seguimiento de un patrón, hay más seguridad”, explicó Jiddu Krishnamurti. Y cuando se produce el amoldamiento “hay una negación total de la libertad, una negación total de la percepción, una negación total de la investigación independiente. Cuando uno se amolda hay temor”. Y los periodistas amoldan su lenguaje al del poder, expresando su temor subconsciente, el miedo a hablar por sí mismos y a comunicarse, una a una, con cada persona que les lee.

Álex Grijelmo, La seducción de las palabras

miércoles, 12 de diciembre de 2012

El valor de las palabras viejas

El ser humano suele adorar todo aquello que se relaciona con sus ancestros. Puede sentir, aún siendo agnóstico, la espiritualidad de una catedral, disfrutar de la inmensidad de un paisaje como el de vigía que se refocilaba con la ausencia de enemigos en tan vasta extensión, beber con los ojos en un lago que se observa a lo lejos, como el hombre primitivo se recreaba en los lugares del agua; unirse con la naturaleza, caminar por la calma de unas callejuelas, recorrer el casco viejo de una ciudad medieval… Y recuperar el valor de las palabras antiguas que permanecen intactas en nuestro idioma, acariciarlas como se tocan la piedra de un castillo y el ladrillo de una atalaya. Cualquier lector percibirá la voz conquistadora de los refranes y los dichos, y buceará en ellos para entender el mundo de sus antepasados y explicarse a sí mismo en el presente.

Las palabras de los campesinos de nuestros dos siglos nos conectan con quienes los precedieron en el mismo esfuerzo y los mismos problemas, y nos devuelven los ciclos de la naturaleza que olvidamos entre esos climas artificiales que producen en su interior los edificios modernos y las ciudades donde apenas se mira el cielo. Ahora conocemos la llegada del otoño porque quienes madrugan nos cuentan cómo los barrenderos arrastran algunas hojas junto a los bordillos, y la entrada de la primavera porque estornudamos con el polen, y el advenimiento del verano lo descubrimos por la ropa de colores que estrenan nuestros compañeros de trabajo, y el invierno por los adornos navideños de los grandes almacenes. Ya nadie sigue las cuatro estaciones mirando la evolución de un estanque.


Álex Grijelmo, La seducción de las palabras
Fotografía:  Gilbert Garcin

domingo, 9 de diciembre de 2012

[...] Las palabras, pues, tienen el valor de saciar los estados de ánimo, recrean la propia tristeza hasta que el poeta disfruta de ella y es feliz en su desdicha; también exaltan la felicidad hasta que quien escribe consigue vivirla de nuevo. Llevan asociadas, las palabras, las rugosidades que nombran; y parten de una sinfonía de sonidos de la que sólo pronunciamos la melodía solista, capaz por si misma, sin embargo, de evocar todas las armonizaciones de la orquesta por el recuerdo de cuantas veces los instrumentos sonaron juntos.

Su sonido forma entonces una melodía sublime, inasible, seductora. Envuelve esa música nuestros pensamientos y los exalta, convierte las ideas en sensaciones, y los sentimientos en caricias verbales. Las palabras pueden pronunciar la melancolía con el sonido del violín pero también la guerra con la potencia de los tambores. Las palabras engatusan y repelen, edulcoran y amargan, perfuman y apestan. Más vale que conozcamos su fuerza. 

Álex  Grijelmo,  La seducción de las palabras

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Canción de la semana

De repente hay unos días como hoy que empiezan cruzados. Y uno dice ¿y para qué?. Y uno piensa: y para nada. Pero yo les digo que esperen al final de la canción que todo es para algo, y que todo es por algo.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Un recorrido por las manipulaciones del pensamiento

“Carecer de palabras para referirse a los sentimientos significa no poder apropiarse de ellos”
 Daniel Goleman

Y en efecto, las seducciones del lenguaje sentimental no sólo se dirigen a modelar la voluntad del otro. También sirven para ensalzar y endulzar las percepciones de las que puede disfrutar uno mismo en su relación con la realidad. Y para precisarlas. Muchas veces no sabemos cómo dar el pésame a alguien por la muerte de un ser querido. “Te acompaño en el sentimiento”, dicen muchos; pero eso nos parece a menudo una fórmula manida, tópica, acartonada, sin valor alguno para quien la escuche. Y “lo siento” se puede aplicar a situaciones infinitamente menos graves, lo que puede dar idea de que la muerte de un familiar se asocia a la pérdida del teléfono portátil. Sólo en la medida en que hallemos con palabras lo que sentimos realmente podremos expresarnos ante los demás y ante nosotros mismos. Y las palabras con su halo seductor pueden venir en nuestra ayuda si nos proponemos llamarlas. Porque existen. Pueden enriquecerse con su papel arrinconador de términos bajos, con las sinécdoques tramposas, con las metáforas que utilizan las palabras más universales y más adaptadas (a la vez) a cada experiencia personal, esos términos que nos evocan siempre lo más hermoso que hemos relacionado con ellos. Las palabras seductoras marcarán la clara diferencia entre quien dice aburridamente “te acompaño en el sentimiento” y quien expresa “dame un abrazo, amigo”. Entre quien propone un osculeo vulgar con gestos evidentes o palabras burdas y quien anuncia a la persona deseada, en plena maniobra de lenta y estudiada aproximación, que le gustaría besar su sonrisa.


Álex Grijelmo, La seducción de las palabras
Fotografía:  Gilbert Garcin

lunes, 5 de noviembre de 2012

No te detengas

"No dejes que termine el día sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños. No te dejes vencer por el desaliento. No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte, que es casi un deber. No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario. No dejes de creer que las palabras y las poesías sí pueden cambiar el mundo. Pase lo que pase nuestra esencia está intacta. Somos seres llenos de pasión. La vida es desierto y oasis. Nos derriba, nos lastima, nos enseña, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia. Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa: Tu puedes aportar una estrofa. No dejes nunca de soñar, porque en sueños es libre el hombre. No caigas en el peor de los errores: el silencio. La mayoría vive en un silencio espantoso. No te resignes. Huye. "Emito mis alaridos por los techos de este mundo", dice el poeta. Valora la belleza de las cosas simples. Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas, pero no podemos remar en contra de nosotros mismos. Eso transforma la vida en un infierno. Disfruta del pánico que te provoca tener la vida por delante. Vívela intensamente, sin mediocridad. Piensa que en ti está el futuro y encara la tarea con orgullo y sin miedo. Aprende de quienes puedan enseñarte. Las experiencias de quienes nos precedieron de nuestros "poetas muertos", te ayudan a caminar por la vida.  La sociedad de hoy somos nosotros: Los "poetas vivos". No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas ..."

Walt Whitman

lunes, 15 de octubre de 2012

Quien no tiene un propósito central en su vida cae presa fácil de preocupaciones banales, miedos, problemas, y auto-compasión, y así se dirige, tan seguro como si lo buscara con intención (aunque por un camino distinto), al fracaso, la infelicidad, la pérdida de lo querido, porque la debilidad no puede perdurar en un universo de poder. El ser humano debe concebir un objetivo legítimo en su corazón, y luchar por alcanzarlo. Debe hacer de este objetivo el centro de sus pensamientos. 

Los pensamientos de duda y temor nunca han logrado una meta, y nunca podrán. Siempre conducen al fracaso. El objetivo, la energía, el poder, y los pensamientos enérgicos se detienen cuando la duda y el temor se arrastran entre ellos.

James Allen, As a man Thinketh 

martes, 9 de octubre de 2012

Gracias

El otro día, un periodista me preguntaba si en aquel momento guardaba resentimiento hacia alguien. Por unos instantes repasé muchos días de mi vida y me di cuenta de que lo único que en aquel momento me venía a la memoria era agradecimiento. (…) Ahora, mientras escribo estas líneas, estaba dándole vueltas al coco, en el fondo de mis recuerdos, alguien que, en algún momento, me hubiera amargado la vida y es curioso comprobar cómo los recuerdos amables se colocan en el primer lugar y los otros quedan emborronados tras una nebulosa que diluye a las personas y los hace inexistentes. 

Hoy, cuando ha transcurrido una semana de mi retirada, sólo me queda una palabra en los labios: gracias. Nada más.

José Antonio Labordeta, Tierra sin mar

domingo, 7 de octubre de 2012

Canción de la semana

Lo quiero todo, aprender del pozo profundo de los años que no pasaremos de aprendices, entender que tantas cosas no se pueden tener, que tantas otras no hacen falta, y todo eso lo quiero asimilar, pues sólo yo soy guardián de mi equilibrio y mi verdad.

sábado, 22 de septiembre de 2012

El vals del final

Tantas tardes desenredando la vida. Tantas mañanas contándola... Pasó tan rápido que no pude verlo. No lo he visto. Y al final llega la despedida.

El final es un viaje de tres meses de momentos duros, de sentimientos encontrados, de dudas en el camino. De pruebas que me han hecho más resistente, más flexible, más tierna. El final es un viaje de buena gente que camina y enriquece mi existencia. Gentes en esta ocasión con nombre propio. Supongo que a veces la amistad es algo tan hermoso que nos deja sin vocabulario para decir adiós. Por eso, yo en esta ocasión no me despediré, no, porque esto es sólo un hasta pronto.  

Llega la despedida... pero sigue la vida. La mía, la de todos.  

sábado, 28 de julio de 2012

Uranita

¿Lo detestas? ¿Lo odias? ¿Todavía? "Ya no", dice en voz alta. No habrías vuelto si el rencor siguiera crepitando, la herida sangrando, la decepción anonadándola, envenenándola, como en tu juventud, cuando estudiar, trabajar, se convirtieron en obsesionante remedio para no recordar. Entonces sí lo odiabas. Con todos los átomos de tu ser, con todos los pensamientos y sentimientos que te cabían en el cuerpo.

Mario Vargas Llosa, La Fiesta del Chivo

domingo, 1 de julio de 2012

"¿Cuántas decenas, no, centenares de domingos como éste me quedan por vivir?", me pregunté. "Domingos tranquilos, apacibles, y solitarios", dije en voz alta. Los domingos no me doy cuerda. 
Haruki Murakami, Tokio Blues (Norwegian Wood)
El tiempo transcurría al ritmo de mis pasos. A mi alrededor, hacía tiempo que todos había emprendido la marcha, y yo y mi tiempo seguíamos arrastrándonos con torpeza por aquel lodazal. A mi alrededor, el mundo estaba a punto de experimentar grandes transformaciones. (...) Y yo me limitaba a vivir día tras día sin a penas levantar la cabeza. Lo único que se reflejaba en mis pupilas era aquel lodazal infinito. Levantaba el pie derecho, luego el izquierdo, de nuevo el pie derecho. Ni siquiera sabía con certeza dónde me encontraba. No lograba orientarme. Sólo sabía que tenía que dirigirme a alguna parte y, por ese motivo, movía los pies. 
Haruki Murakami, Tokio Blues (Norwegian Wood)
Recuerdo con toda claridad el pequeño crujido que hacía al mordisquear el pepino. Las personas, al morirnos, dejamos atrás unos pequeños y extraños recuerdos.
Cuando me despierto por las mañanas, todavía en la cama, te imagino a ti y a Reiko en el gallinero. Me parece ver a los pavos reales, a las palomas, a los loros y a los pavos. También recuerdo el chubasquero amarillo con capucha que os ponéis cuando llueve. Es muy reconfortante pensar en ti, yo todavía en la cama y bien tapado. Me da la sensación de que estás junto a mí durmiendo hecha un ovillo. Y pienso en lo maravilloso que sería que esto fuese cierto.

A veces me siento muy solo, pero intento afrontar la vida con ánimo. Al igual que todas las mañanas tú cuidas de las aves del gallinero y trabajas en el campo, yo me doy cuerda a mi mismo. Antes de saltar de la cama, lavarme los dientes, afeitarme, desayunar, vestirme, salir de la residencia y llegar a la universidad, ya he dado treinta y seis vueltas a la clavija. Me digo a mi mismo: "¡Vamos! Hoy empieza otro día. ¡Ánimo!". No me había dado cuenta de que hablo mucho solo. Puede que, mientras me doy cuerda, no pare de murmurar todo el tiempo.

Haruki Murakami, Tokio Blues (Norwegian Wood)
- Piensa que la vida es como una caja de galletas.
Negué varias veces con un gesto de la cabeza y me quedé mirándola.
- Quizá sea un poco tonto, pero a veces no te entiendo.
- En una caja de galletas hay muchas clases distintas de galletas. Algunas te gustan y otras no. Al principio te comes las que te gustan, y al final sólo quedan las que no te gustan. Pues yo, cuando lo estoy pasando mal, siempre pienso: "Tengo que acabar con esto cuanto antes y ya vendrán tiempos mejores. Porque la vida es como una caja de galletas".
- Eso es filosofía.
- Pero es cierto. Yo lo he aprendido de manera empírica -dijo Midori.

Haruki Murakami, Tokio Blues (Norwegian Wood)
Dejé el paraguas a nuestros pies y la abracé con fuerza bajo la lluvia. Nos envolvía un rumor sordo parecido al de los neumáticos de un coche circulando por la autopista. La lluvia seguía cayendo en silencio, incansable, empapándonos el pelo, rodando por nuestras mejillas como lágrimas, tiñendo de oscuro la chaqueta tejana de Midori y mi chaqueta forrada de nailon amarillo. 
Haruki Murakami, Tokio Blues (Norwegian Wood)

viernes, 29 de junio de 2012

No es sólo culpa mía. Me refiero a que yo sea tan poco afectuosa. Y lo reconozco. Pero si ellos..., si mi padre y mi madre..., si ellos me hubiesen querido un poco más, yo, por mi parte, ahora sería de otra forma. Y estaría mucho, pero que mucho más triste.

-¿Crees que no te quisieron demasiado?
Ella volvió la cabeza y me miró fijamente. Hizo un gesto afirmativo.
-Yo diría que entre "no lo suficiente" y un "nada de nada". Siempre estuve hambrienta. Aunque sólo hubiera sido una vez, hubiera querido recibir amor a raudales. Hasta hartarme. Hasta poder decir: "Ya basta. Estoy llena. No puedo más". Me hubiera conformado con una vez. Pero ellos jamás me dieron cariño. Si me acercaba con ganas de mimos, mis padres me apartaban de un empujón. "Esto cuesta dinero", decían. Únicamente sabían quejarse. Siempre igual. Así que pensé lo siguiente: "Conoceré a alguien que me quiera con toda su alma los trescientos sesenta y cinco días del año".

Haruki Murakami, Tokio Blues (Norwegian Wood)
Tenía el rostro surcado de arrugas. Sin embargo, las arrugas, lejos de envejecerla, le conferían una juventud que trascendía la edad. Formaban parte de su rostro, como si ya hubiese nacido con ellas. Cuando sonreía, las arrugas sonreían; cuando ponía cara seria, las arrugas también ponían cara seria. Y cuando no sonreían ni estaba seria, las arrugas se esparcían por todo su rostro, irónicas y cálidas. Debía de rondar la cuarentena; era una mujer agradable y atractiva. Sentí hacia ella una simpatía instantánea.

Haruki Murakami, Tokio Blues (Norwegian Wood)

viernes, 22 de junio de 2012

La memoria es algo extraño. Mientras estuve allí, apenas presté atención al paisaje. No me pareció que tuviera nada de particular y jamás hubiera sospechado que, dieciocho años después, me acordaría de él hasta en sus pequeños detalles. A decir verdad, en aquella época a mí me importaba muy poco el paisaje. Pensaba en mí, pensaba en la hermosa mujer que caminaba a mi lado, pensaba en ella y en mí, y luego volvía a pensar en mí. Estaba en una edad en que, mirara lo que mirase, sintiera lo que sintiese, pensara lo que pensase, al final, como un bumerán, todo volvía al mismo punto de partida: yo.

Haruki Murakami, Tokio Blues (Norwegian Wood)

lunes, 11 de junio de 2012

Éxitos

Tan imprudentes llegamos a ser, que al acto, hemos convertido nuestro éxito en puro deber de colegial. El problema siempre está en que minimizamos los esfuerzos una vez pasados y ya no hacemos nada por volver a recordar lo mucho que nos costó, lo mucho que nos quejamos. No los llegamos a valorar, porque nunca los dimos el mérito que se merecían. Y si no somos nosotros capaces de valorarlos, ¿cómo vamos a pedir que otros lo hagan?

lunes, 7 de mayo de 2012

A menos de un mes

A menos de un mes para terminar. Son muchas tardes, pero en menos de un mes. Tercero tira, para bien o para mal, tira, y ahora, en este último sprint, llega hasta doler. Será que a la espalda ya le pesan los meses y que llegada a esta altura, le apetece ya dejarse llevar colina abajo. El ‘último empujón’ predicado tantas veces por todos, no hace más que calcar el peso que propiciará la mayor caída libre que uno pueda desear, una caída al vuelo de la que tan sólo se puede esperar una buena colchoneta al final.

sábado, 5 de mayo de 2012

La radio se parece mucho a una ciudad. Su arquitectura técnica, es parecida a la de los edificios que componen una ciudad. Pero la técnica como la arquitectura urbana sólo tienen un fin. La convivencia humana. 
Decía Ortega y Gasset que la ciudad es ante todo un lugar para la conversación. Las piedras, los edificios, los monumentos son pretexto para el texto, y la arquitectura sirve de escenario para el encuentro, para el diálogo, para el desarrollo de la ciudadanía. La radio se engrandece en la medida en que promueve el desarrollo de la vida ciudadana. 
La radio, sin duda cabe, es sitial de cultura, pertenece al reino de la palabra. Una ciudad de sólo piedras es una ciudad fría. Una ciudad de sólo tecnologías es algo parecido. La técnica representa el cuerpo, la voz, su alma.

Texto: Luis del Olmo
Fotografía: Gilbert Garcin, Communicating


viernes, 4 de mayo de 2012

El poder de la palabra

Es posible que la comunicación gestual precediese a la oral en la noche neandertalense antes de que el Homo sapiens "tomase" la palabra. Desde entonces, y pese a la competencia de otros medios de comunicación, lo cierto es que la palabra sigue siendo primordial e insustituible en las relaciones humanas.

Celso Almuiña

miércoles, 2 de mayo de 2012

Decimos habitualmente que recordar es volver a vivir. Por eso, para las personas que tienen ya una edad más o menos avanzada, y más pasado que futuro, es una práctica a la que recurren habitualmente, y les gusta. Cuando preguntas por tiempos pasados que ellos han vivido, se les ilumina la cara. Agradecen oír aquellas claves, hechos o personas, que fueron determinantes en algún momento de su vida. 

Texto: Ana Blanco
Fotografía: Gilbert  Garcin 


jueves, 26 de abril de 2012

Luis Pastor

¡Preciosisimo poema! ¡Qué fresco, divertido, serio, gracioso, sincero, sencillo...! LUIS Pastor.

jueves, 19 de abril de 2012

Uno retrocede en el tiempo y comprende que cometió los errores necesarios para que su vida resultase medianamente interesante. Por alguna razón los recuerdos que evocamos con más emoción son aquellos que nos causaron algún remordimiento. En algunos casos cometimos errores graves, pero, ¡que demonios!, no hay un solo recuerdo que no resulte agradable a medida que nos falla la memoria. Eso es así por la misma razón que si recordamos la cena con aquella chica es por la mosca que flotaba en la sopa de pescado.

José Luis Alvite

sábado, 24 de marzo de 2012

Corazón con viento

Y seguí como siempre, dejando que mis decisiones las tomasen a medias los instintos, la cobardía y el viento.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Se trata de un placer sin alegría. (...) La que se deriva de la tristeza es una felicidad relacionada con la creatividad, es decir, una especie de felicidad aterida de dolor y pletórica de sugerencias, como le ocurriría al náufrago que al haberse caído al mar por la borda del barco descubriese el placer de la natación.


J.L. Alvite

miércoles, 14 de marzo de 2012

Aunque parezca mentira, a veces un abrazo es suficiente para darse cuenta de que entre dos personas se ha abierto un hueco de 500 millas.

J.L. Alvite

miércoles, 7 de marzo de 2012

Con el paso de los años nos damos cuenta de que nada es para siempre. Entonces sustituimos la esperanza por la resignacion y decidimos que lo mejor es recordar las cosas buenas, desandar el tiempo en la memoria y hacer planes para ayer. Solemos recordar solo las cosas que nos hicieron bien. Y eso es asi porque la memoria es casi siempre más inteligente que la esperanza.

J.L. Alvite

martes, 6 de marzo de 2012

Lo quiero ahora

Será porque tres de mis más queridos amigos se han enfrentado inesperadamente estas Navidades a enfermedades gravísimas. O porque, por suerte para mí, mi compañero es un hombre que no posee nada material pero tiene el corazón y la cabeza más sanos que he conocido y cada día aprendo de él algo valioso.O tal vez porque, a estas alturas de mi existencia, he vivido ya las suficientes horas buenas y horas malas como para empezar a colocar las cosas en su sitio. Será, quizá, porque algún bendito ángel de la sabiduría ha pasado por aquí cerca y ha dejado llegar una bocanada de su aliento hasta mí. El caso es que tengo la sensación -al menos la sensación- de que empiezo a entender un poco de qué va esto llamado vida.

Casi nada de lo que creemos que es importante me lo parece. Ni el éxito, ni el poder, ni el dinero, más allá de lo imprescindible para vivir con dignidad. Paso de las coronas de laureles y de los halagos sucios. Igual que paso del fango de la envidia, de la maledicencia y el juicio ajeno. Aparto a los quejumbrosos y malhumorados, a los egoístas y ambiciosos que aspiran a reposar en tumbas llenas de honores y cuentas bancarias, sobre las que nadie derramará una sola lágrima en la que quepa una partícula minúscula de pena verdadera. Detesto los coches de lujo que ensucian el mundo, los abrigos de pieles arrancadas de un cuerpo tibio y palpitante, las joyas fabricadas sobre las penalidades de hombres esclavos que padecen en las minas de esmeraldas y de oro a cambio de un pedazo de pan.

Rechazo el cinismo de una sociedad que sólo piensa en su propio bienestar y se desentiende del malestar de los otros, a base del cual construye su derroche. Y a los malditos indiferentes que nunca se meten en líos. Señalo con el dedo a los hipócritas que depositan una moneda en las huchas de las misiones pero no comparten la mesa con un inmigrante. A los que te aplauden cuando eres reina y te abandonan cuando te salen pústulas. A los que creen que sólo es importante tener y exhibir en lugar de sentir, pensar y ser.

Y ahora, ahora, en este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan sólo la ternura de mi amor y la gloriosa compañía de mis amigos. Unas cuantas carcajadas y unas palabras de cariño antes de irme a la cama. El recuerdo dulce de mis muertos. Un par de árboles al otro lado de los cristales y un pedazo de cielo al que se asomen la luz y la noche. El mejor verso del mundo y la más hermosa de las músicas. Por lo demás, podría comer patatas cocidas y dormir en el suelo mientras mi conciencia esté tranquila.

También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu crítico por los que pago con gusto todo el precio que haya que pagar. Quiero toda la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno. Un instante de belleza a diario. Echar desesperadamente de menos a los que tengan que irse porque tuve la suerte de haberlos tenido a mi lado. No estar jamás de vuelta de nada. Seguir llorando cada vez que algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería. No convertirme nunca, nunca, en una persona amargada, pase lo que pase. Y que el día en que me toque esfumarme, un puñadito de personas piensen que valió la pena que yo anduviera un rato por aquí. Sólo quiero eso. Casi nada. O todo.

Ángeles Caso

jueves, 1 de marzo de 2012

¡ Nuevo Blog !

¿Por qué no acabar el día con una reflexión?

miércoles, 29 de febrero de 2012

¡ Nuevo Blog !

Aquí va una entrada más para el blog de la universidad.

sábado, 25 de febrero de 2012

viernes, 24 de febrero de 2012

Convertidos en un punto de vista único y puro nos encontramos en las alturas, sobre la ciudad. Lo que vemos ahora es el cuadro de una enorme metrópolis que se despierta. Trenes de cercanías pintados de diferentes colores se desplazan cada uno en una dirección distinta llevando a mucha gente de un lugar a otro. Ellos, los transportados, son individuos con un rostro y una mentalidad distintos, pero, a la vez, son parte anónima de un conjunto. Son una totalidad, pero, a la vez, sólo una pieza. Y, manejando esta dualidad de un modo hábil y acomodaticio, todos llevan a cabo sus ritmos matutinos con precisión y rapidez.

After Dark, Haruki Murakami
- Eso es porque tú eres una persona psicológicamente fuerte.

- ¿Quién? ¿Yo?
Kôrogi asiente.
- A mí me parece que tienes las cosas muy claras.
Mari niega con la cabeza.
- ¡Qué va! ¡Pobre de mí! Ni una cosa ni la otra. Cuando era pequeña, no tenía la menor confianza en mí misma, era muy tímida. Y en la escuela, por eso, los otros niños se metían siempre conmigo. Era un blanco fácil. ¿Sabes que aún conservo dentro de mí todas aquellas sensaciones? Incluso sueño a menudo con ello.

- Pero, con el paso del tiempo y esforzándote mucho, has conseguido mantenerlos a raya, ¿no? Esos recuerdos odiosos.

- Cada vez más –admite Mari. Y asiente-. Poco a poco. Yo soy de ese tipo de personas. De las que se esfuerzan.

- ¿Esas que van siguiendo su camino, solas, currando día a día? Como el herrero del bosque.

- Sí.
- Pues a mí me parece admirable ser capaz de hacer algo así.

- ¿De esforzarse?
- De ser capaz de esforzarse.

After Dark, Haruki Murakami
Las personas que han pasado la noche en diversos puntos de la ciudad comienzan a dirigirse hacia las estaciones. Igual que un banco de peces remontando juntos la corriente, todos tienen el mismo objetivo: el primer tren de la mañana. Personas que por fin salen del trabajo, jóvenes que se han divertido toda la noche; sea cual sea su situación e identidad, todos caminan taciturnos por igual. Ni siquiera la joven pareja que está estrechamente abarazada ante la máquina expendedora de bebidas tiene algo que decirse. Sólo se reparten, sin palabras, el tenue calor que todavía se conserva en sus cuerpos.

After Dark, Haruki Murakami

jueves, 23 de febrero de 2012

Aquí también está empezando un nuevo día. Quizá sea un día como los demás, o quizá sea un día relevante que, por diferentes razones, quede grabado en la memoria. En cualquier caso, por el momento, todo el mundo tiene ante sí una hoja en blanco, sin nada escrito.

After Dark, Haruki Murakami

martes, 21 de febrero de 2012

Mari envuelve cariñosamente al gatito con la palma de la mano.

- Pero, incluso manteniendo una distancia prudencial, una persona puede estar cerca de la otra, ¿no crees? -dice Mari.

- Por supuesto -responde Takahashi-. Claro que puede. Pero lo que para una persona puede ser una distancia prudencial, para otra puede ser un abismo. A veces pasa.

Un gato marrón sale de alguna parte y empieza a restregar la cabeza contra los pies de Takahashi. Éste se inclina y lo acaricia. Luego saca el pastelillo de pescado y ñame de su bolsillo, rasga la bolsa de plástico, le da medio pastel al gato. Éste se lo come relamiéndose.

After Dark, Haruki Murakami

domingo, 19 de febrero de 2012

sábado, 18 de febrero de 2012

Programa Aún Sin Nombre (11.02.2012)

Pincha en Aún Sin Nombre para escuchar el podcast.

Canción de la semana

La elección se justifica por sí sola. Ludovico Einaudi

Hay un tipo de pájaro cantor que piensa que va a morir cada vez que se pone el sol. Por la mañana, al despertar, se sorprende tanto de seguir vivo que por eso trina ese canto tan bonito. Yo he cantado todas las mañanas desde que te conocí.

No importa que lo hayas olvidado. Es el nombre más vulgar del mundo. Incluso a mí me entran ganas de olvidarlo a veces. Pero es el mío y no resulta tan fácil olvidarse de tu propio nombre. Aunque los de los demás se me olvidan todos, incluso los que debería recordar.

After Dark, Haruki Murakami
A la cabecera de la cama, un reloj digital actualiza, mudo y constante, el tiempo. En estos instantes es lo único que muestra algo parecido al movimiento en el interior de la estancia. Un cauteloso animal nocturno que funciona con un mecanismo eléctrico. Los dígitos, de un verde cristal líquido, se suceden esquivando las miradas ajenas. Ahora son las 11:59 de la noche.

After Dark, Haruki Murakami

lunes, 30 de enero de 2012

Retales de un examen

Pero qué enfadada estoy.

¿Por qué un profesor reduce tiempo de un examen y luego hace uno que dura más del tiempo que da? Hora y media duró. Hora y media de las dos horas que se tiene para hacer un examen. Habrá quien piense que soy injusta con mi enfado y que media hora arriba o abajo, no van a ningún lado.

Media hora era el tiempo justo que necesitaba para poner una hache intercalada en un hueco susceptible de bache. Un hueco, dicen, en el que si pisas mucho se ve en el otro extremo la cara de julio saludándote.

sábado, 28 de enero de 2012

Malas noticias

Somos pobres y estamos rodeados de pesimismo estadístico por todas partes. Los últimos datos arrojan nueva oscuridad sobre el panorama de nuestras expectativas como país. Hay parados e indigentes casi en cualquier familia, en los comedores sociales la gente almuerza de pie para dejar sitio a las nuevas hornadas de hambrientos y seis de cada diez noticias son preocupantes boletines sobre la inseguridad ciudadana en la que vive una población a la que incluso le produce desconfianza que no ocurran cosas peores. Todo el mundo habla de apretarse el cinturón y de darle otra vuelta de tuerca a las privaciones.

Hay corrupción por todas partes y no es seguro que dispongamos de pararrayos bastantes para soportar la tormenta social que se nos avecina. Es como si Cristo se hubiese vuelto budista. En el barrio hay más negocios cerrados que nunca. Muchas familias han corrido a la residencia para recuperar al abuelo con el objeto de salir adelante gracias al humilde monto de su pensión, como cuando en la guerra se pone a flote el acorazado pasado de moda. Nos hemos dado cuenta del inestimable valor de la vejez como factor de redención. Los ancianos no dan mucho calor en casa porque están deshidratados, pero aportan dinero y salen baratos porque comen poco y el menú que consumen está hecho casi siempre a base de cosas que ni siquiera dan olor al vomitarlas.

Ya no somos un país divertido, como se dijo siempre que éramos. Ni divertido, ni ilusionado. Somos en cambio un país inesperadamente sensato, pero con una sensatez amarga y decepcionada que nos viene del escarmiento más que de la reflexión. Cambiaron tanto las cosas desde las últimas risas, maldita sea, que resulta que el avergonzado mendigo de la esquina se parece horrores al tipo que hace un año dirigía la sucursal del banco.

J.L. Alvite

jueves, 19 de enero de 2012

Dicen los creyentes que ni siquiera la muerte es para siempre. También es cierto que no hay un solo recuerdo que dure más que el olvido, ni un amor que no se resienta por culpa de que tarde o temprano en todas las flores se esconde el aguijón de alguna avispa. Pero no nos decepcionemos por eso, porque incluso mientras se marchitan huelen bien las flores.

J.L. Alvite

miércoles, 18 de enero de 2012

¡ Nuevo Blog !

Aquí va la última entrada que cierra la asignatura Estructura de la Comunicación. Prosumer.



sábado, 14 de enero de 2012

Entrevista

Me quedaba por cerrar una tarea que dejé pendiente el año pasado.

En el siguiente enlace: Entrevista a Joaquín Esteban, os adjunto la entrevista que realicé al profesor Joaquín Esteban Ortega con motivo de su última publicación: La condena hermenéutica.

"La muerte es una exigencia para reivindicar la vida" J. Esteban

viernes, 13 de enero de 2012

¿Hasta cuándo?

Habla del periodismo pero lo podemos aplicar a cualquier ámbito. Echad un vistazo, probablemente os sintáis identificados.

miércoles, 11 de enero de 2012

Comunicación de crisis

Dave Carroll es un músico canadiense al que le rompieron el mástil de su guitarra en un viaje que realizó con la aerolínea United Airlines. Carroll reclamó diciendo que había sido un problema de ellos, y ellos le contestaban diciendo que no. Estuvo casi ocho meses reclamando el dinero del arreglo de su guitarra.

En vista de que no conseguía nada con sus reclamaciones se le ocurrió hacer un vídeo contando la historia de lo que le había pasado… Su intención con el vídeo era conseguir que un millón de personas lo vieran en Youtube. Bueno, no sólo hizo un primer vídeo, sino que hizo dos más, y no sólo lo vieron un millón de personas, sino que casi llegaron a los cinco millones.

Este vídeo es el primero de todos. Os dejo el enlace donde podéis leer la letra para que os riáis un poco:



El resto de vídeos están colgados en Youtube y también son muy divertidos.


lunes, 9 de enero de 2012

Almas del nueve largo

Cada vez que conozco a alguien se me ocurre pensar que estaré a su lado el tiempo que tarde en acertar con la frase que voy a necesitar para despedirme. El caso es que conservo un amigo desde que estuvimos de niños juntos en la escuela. Supongo que a veces la amistad es algo tan hermoso que nos deja sin vocabulario para decir adiós.

J. L. Alvite

Envoltorios

Para no perder las viejas costumbres. Este año, también viene cargado de envoltorios.



martes, 3 de enero de 2012

Hoy es hoy

En una conversación corriente de nuevo año a la una de la madrugada, a alguien se le ocurrió vacilar con la idea de que a año nuevo, vida nueva, a lo que otra persona contestó: "la vida es un relato al que no se le puede pedir partir en dos."

La canción de esta semana se me antoja que puede servir para describir el momento personal actual. Queriendo que el nuevo año fuera capaz de borrar la última mitad de 2011, la canción, al igual que a la persona de arriba, me susurra que todo es una continuidad de algo con lo que uno ha de aprender a convivir (quiera o no).

Feliz Año