miércoles, 29 de febrero de 2012

¡ Nuevo Blog !

Aquí va una entrada más para el blog de la universidad.

sábado, 25 de febrero de 2012

viernes, 24 de febrero de 2012

Convertidos en un punto de vista único y puro nos encontramos en las alturas, sobre la ciudad. Lo que vemos ahora es el cuadro de una enorme metrópolis que se despierta. Trenes de cercanías pintados de diferentes colores se desplazan cada uno en una dirección distinta llevando a mucha gente de un lugar a otro. Ellos, los transportados, son individuos con un rostro y una mentalidad distintos, pero, a la vez, son parte anónima de un conjunto. Son una totalidad, pero, a la vez, sólo una pieza. Y, manejando esta dualidad de un modo hábil y acomodaticio, todos llevan a cabo sus ritmos matutinos con precisión y rapidez.

After Dark, Haruki Murakami
- Eso es porque tú eres una persona psicológicamente fuerte.

- ¿Quién? ¿Yo?
Kôrogi asiente.
- A mí me parece que tienes las cosas muy claras.
Mari niega con la cabeza.
- ¡Qué va! ¡Pobre de mí! Ni una cosa ni la otra. Cuando era pequeña, no tenía la menor confianza en mí misma, era muy tímida. Y en la escuela, por eso, los otros niños se metían siempre conmigo. Era un blanco fácil. ¿Sabes que aún conservo dentro de mí todas aquellas sensaciones? Incluso sueño a menudo con ello.

- Pero, con el paso del tiempo y esforzándote mucho, has conseguido mantenerlos a raya, ¿no? Esos recuerdos odiosos.

- Cada vez más –admite Mari. Y asiente-. Poco a poco. Yo soy de ese tipo de personas. De las que se esfuerzan.

- ¿Esas que van siguiendo su camino, solas, currando día a día? Como el herrero del bosque.

- Sí.
- Pues a mí me parece admirable ser capaz de hacer algo así.

- ¿De esforzarse?
- De ser capaz de esforzarse.

After Dark, Haruki Murakami
Las personas que han pasado la noche en diversos puntos de la ciudad comienzan a dirigirse hacia las estaciones. Igual que un banco de peces remontando juntos la corriente, todos tienen el mismo objetivo: el primer tren de la mañana. Personas que por fin salen del trabajo, jóvenes que se han divertido toda la noche; sea cual sea su situación e identidad, todos caminan taciturnos por igual. Ni siquiera la joven pareja que está estrechamente abarazada ante la máquina expendedora de bebidas tiene algo que decirse. Sólo se reparten, sin palabras, el tenue calor que todavía se conserva en sus cuerpos.

After Dark, Haruki Murakami

jueves, 23 de febrero de 2012

Aquí también está empezando un nuevo día. Quizá sea un día como los demás, o quizá sea un día relevante que, por diferentes razones, quede grabado en la memoria. En cualquier caso, por el momento, todo el mundo tiene ante sí una hoja en blanco, sin nada escrito.

After Dark, Haruki Murakami

martes, 21 de febrero de 2012

Mari envuelve cariñosamente al gatito con la palma de la mano.

- Pero, incluso manteniendo una distancia prudencial, una persona puede estar cerca de la otra, ¿no crees? -dice Mari.

- Por supuesto -responde Takahashi-. Claro que puede. Pero lo que para una persona puede ser una distancia prudencial, para otra puede ser un abismo. A veces pasa.

Un gato marrón sale de alguna parte y empieza a restregar la cabeza contra los pies de Takahashi. Éste se inclina y lo acaricia. Luego saca el pastelillo de pescado y ñame de su bolsillo, rasga la bolsa de plástico, le da medio pastel al gato. Éste se lo come relamiéndose.

After Dark, Haruki Murakami

domingo, 19 de febrero de 2012

sábado, 18 de febrero de 2012

Programa Aún Sin Nombre (11.02.2012)

Pincha en Aún Sin Nombre para escuchar el podcast.

Canción de la semana

La elección se justifica por sí sola. Ludovico Einaudi

Hay un tipo de pájaro cantor que piensa que va a morir cada vez que se pone el sol. Por la mañana, al despertar, se sorprende tanto de seguir vivo que por eso trina ese canto tan bonito. Yo he cantado todas las mañanas desde que te conocí.

No importa que lo hayas olvidado. Es el nombre más vulgar del mundo. Incluso a mí me entran ganas de olvidarlo a veces. Pero es el mío y no resulta tan fácil olvidarse de tu propio nombre. Aunque los de los demás se me olvidan todos, incluso los que debería recordar.

After Dark, Haruki Murakami
A la cabecera de la cama, un reloj digital actualiza, mudo y constante, el tiempo. En estos instantes es lo único que muestra algo parecido al movimiento en el interior de la estancia. Un cauteloso animal nocturno que funciona con un mecanismo eléctrico. Los dígitos, de un verde cristal líquido, se suceden esquivando las miradas ajenas. Ahora son las 11:59 de la noche.

After Dark, Haruki Murakami