sábado, 25 de diciembre de 2010
sábado, 18 de diciembre de 2010
Práctica digital
La compra de los consumidores del mercado del Val disminuye en cantidad, pero no en calidad
Los compradores de toda la vida son fieles a su mercado
El Mercado vallisoletano del Val fue realizado durante la alcaldía de Miguel Íscar en 1878, éste subsiste como testimonio de una época de gran prosperidad para la ciudad. Derribados los otros dos mercados coetáneos al nombrado, los mercados del Campillo y Portugalete, del Val se convierte en el mercado más antiguo que se conoce en la ciudad. Esta antigüedad le ha otorgado un lugar de preeminencia dentro de sus compradores habituales.

El ambiente en el mercado del Val es muy cómodo y familiar entre compañeros de profesión, es así como ‘una gran familia’. La competitividad apenas aparece, y la poca que aparece como en cualquier negocio que se preste, es sana, “sin hacer mal al compañero”, permitiendo a su vez, que la poca que existe, mantenga a los vendedores más despiertos. Las rivalidades se quedan aletargadas para dar paso al compañerismo, que en muchas ocasiones, se convierte en amistad.
Los consumidores suelen ser de un nivel adquisitivo medio alto, gente educada y de muy buen trato que le gusta encontrar una buena relación entre calidad y precio, pero también cuenta con un gran porcentaje de gente que va de paso, “el mercado se llena en fechas señaladas, en las Navidades, en las vísperas de fiestas o en los puentes, se duplica el número de consumidores, con muchísima gente de paso.” A él, acude mucha gente a la que le gusta encontrar una gran variedad en pescados, carnes o frutas. Las personas de toda la vida se hacen notar en los puestos, “conozco a gente a la que le ha despachado mi padre y mis abuelos, y que ahora les estoy atendiendo yo.”
Descenso de ventas

La escasez de ventas se ha convertido para estos vendedores del merado del Val, en una constante a lo largo del año. La gente reduce su compra, “la compra es más reducida, se nota además que según qué productos se compra mucho menos”, y la cantidad que compran, “antes se llevaban un quilo de alubias verdes, y ahora, se llevan menos alubias verdes, y más patatas o zanahorias.”
En estas fechas de Navidad tan señaladas es cuando menos se nota este descenso, sigue habiéndolo, pero los consumidores suelen salir más al mercado, “la gente cuando llega Navidades, echa lo que les queda. Todo el mundo tiene Papa Noel, tiene Reyes Magos y todo el mundo come lechazo. Se nota mucho más durante el año”.
Las gambas, la merluza, el marisco, el solomillo o el lechazo siguen triunfando como plato estrella para estas fiestas. La receta que los consumidores del mercado del Val aplicarán estas Navidades, es la de menos cantidad, pero igual calidad.
jueves, 25 de noviembre de 2010
DIMISIONES IRREVOCABLES
Cada día se quitan la vida nueve personas en España. No es que corramos el riesgo de quedarnos sin compatriotas, pero la cifra empieza a alarmar a los psiquiatras. De los que optaron por irse antes de tiempo, casi el 78% eran hombres, pero quizá no debiéramos deducir de ese dato ninguna de las dos cosas más fáciles: que las mujeres son más valientes y soportan mejor la adversidad en un mayor grado y que los hombres somos más sensibles. Aunque ofrezca sus apasionantes variedades, no hay más que un género: el género humano. ¿Por qué muestran más prisa en abandonar su residencia en la tierra los hombres? Se sabe que es la más dolorosa forma de conocimiento, que los sucesos son menos influyentes que la manera en la que los aceptamos. Hay quienes toman la resolución de irse de este planeta que dicen que es azul, porque lo ven todo negro. A otros les mueve el ‘ansia de infinito’ o la desesperación por lo inmediato, pero no hay que descartar la esquizofrenia que nos incluye a los que seguimos queriendo estar vivos.
En época de crisis, la gente quiere vivir más tiempo. Se conoce que experimenta una mayor curiosidad y desea estar viva para cuando cese la penuria para festejarlo. El pesimismo es una pandemia. Las personas bien informadas y las demasiado informadas, aún más, sufrimos una sobreabundancia de desaliento: unas veces es porque nos enteramos de que Corea del Norte tiene una planta con 1.000 centrifugadoras para enriquecer el uranio y otras porque nuestros políticos tienen más de cuatro o cinco mil argumentos para enmascarar la verdad. “Aprecio más a un tipo cualquiera que se suicida, que es un poeta vivo”, dijo Ciorán, que decidió vivir para ser apreciado por la posterioridad. Si yo fuera capaz de aconsejar diría que no hay que impacientarse. La vida es cualquier cosa menos aburrida.
Manuel Alcántara
viernes, 12 de noviembre de 2010
Práctica; artículo de opinión

Nunca antes se había hablado tanto de la piratería como se está haciendo ahora. La reproducción ilegal de películas, libros y sobre todo de música está más en auge que nunca. En los últimos meses se ha estado hablando del polémico canon digital que el Gobierno a instancias de la Sociedad General de Autores (SGAE) ha querido imponer sobre los equipos y soportes electrónicos de uso masivo, impuesto que ha sido rechazado por la Justicia europea al considerar que viola la ley europea.
La piratería es una realidad que parece estallar con la aparición de las nuevas tecnologías, tecnologías que llegaban repletas de grandes ventajas y pocos riesgos. Nadie se aventuró a predecir en aquel entonces, la cara subyacente de este nuevo progreso, pues como todo, nada viene de prestado y sin molestar, ya habría quién supiera cómo hacer de esta nueva tecnología, un arma en potencia. Pero echemos la vista atrás y observemos que había hasta esta nueva aparición, más piratería, así es. La piratería de la que estamos hablando hoy día, no es más que una extensión de la que ya se estaba formalizando años antes. Ya había personas que se dedicaban a intercambiar sus cintas de música, grabadas en otras cintas, y estos a su vez, en otras, y así sucesivamente hasta conformar, si bien es verdad, una red menos extensa que la que ahora hay, una serie de hilos interconectados y dispuestos a seguir difundiendo casetes.
Hace 25 años, el primer informe realizado por Asociación Fonográfica y Videográfica Española (AFYVE), ya lanzó la nueva amenaza, por aquel entonces de los casetes, señalando que ponía “en grave riesgo la continuidad del sector fono-videográfico y de todos aquellos que colaboran y trabajan en él”. La piratería en España ya se había convertido en un problema muy serio.
Esta “guerra” por querer reproducir de manera casi infinita y sin control alguno, no dejó de cesar en su empeño. Entre 1982 y 1984, el número de casetes originales vendidas en España se redujo en un 50%, pasando de los 21 millones a los 11 millones de unidades vendidas, mientras que las casetes piratas pasaron de los 2 a los 12 millones, en los mismos años, es decir, se incrementaron un 600%.
Aquella crisis que vivieron las discográficas con las cintas, se ve empequeñecida por la de ahora. El asunto está tomando aires maliciosos. El Gobierno no para de lanzar mensajes de advertencia contra aquellos que reproducen de manera ilegal cualquier tipo de contenido protegido contra la reproducción ilícita. Surgen leyes nuevas contra la piratería en Internet y el cierre de páginas de descargas, pero el hecho está en que todo se encuentra como al principio. El Ejecutivo cree que está aplicando una especie de alarma con que “viene el lobo” y acaba con todo, pero la realidad es muy diferente, los mensajes de advertencia se suceden uno tras otro a modo de poema recitado sin consecuencia alguna.
No es tiempo de llevar a cabo una masacre contra el gran invento llamado Internet, no es tiempo de prohibiciones y de ambiciones por parte de las discográficas y de las asociaciones para la protección de la autoría, es tiempo de hacer ver a estas instituciones que el camino por el que pretenden ir, y por el cual nos quieren llevar, no va ser más que un proyecto sin salida. Es la era de Internet, les guste o no les guste, quieran o no.
Patricia Zamora
miércoles, 10 de noviembre de 2010
Palabras que no habían nacido para eso
martes, 9 de noviembre de 2010
Marc Chagall; Yo y la aldea

domingo, 24 de octubre de 2010
La curvatura del tiempo
martes, 24 de agosto de 2010
El mar contra la roca

Te lo diré más alto: “ATARAXÍA”; Te lo diré más despacio: “a-ta-ra-xí-a”.
Ataraxia se traduce al castellano por “imperturbabilidad”, sé que esta palabra te dice poco. Podemos utilizar otras más sencillas. Por ejemplo, “serenidad de espíritu”. O por simplificarlo aún más: tranquilidad. Lo que sobre todo apreciaban los estoicos, era el sosiego, la paz del alma. Esto es lo que buscaban como ideal de vida feliz.
Ante todo, mucha calma. Te pase lo que te pase. Un fracaso en el amor, la traición de un amigo, una enfermedad dolorosa e incurable… Pase lo que pase… mucha calma.
Para el estoicismo, no se trata de fingir, no es que por dentro estés muy nervioso aunque por fuera disimules. Consiste en que tampoco te alteres por dentro. ¿Por qué? Porque has de comprender que todo da lo mismo. Lo que tenga que ser, será. Los estoicos creían en el destino. Ellos pensaban que existe una ley del universo que domina todo, un “logos universal”. La naturaleza está gobernada por un designio cósmico a la que tampoco se escapa el ser humano. Ser feliz consiste en comprender ese orden cósmico de la naturaleza y aceptarlo tal y como es.
sábado, 10 de julio de 2010

Marina me dijo una vez que sólo recordamos lo que nunca sucedió. Pasaría una eternidad antes de que comprendiese aquellas palabras. (...)
No sabía entonces que el océano del tiempo tarde o temprano nos devuelve los recuerdos que enterramos en él. La memoria de aquel día ha vuelto a mí. He visto a aquel muchacho vagando entre las brumas de la estación de Francia y el nombre de Marina se ha encendido de nuevo como una herida fresca.
Todos tenemos un secreto encerrado bajo llave en el ático del alma. Éste es el mio.
martes, 29 de junio de 2010
Aceleración y tiranía del presente
Voy a poner punto y final a mi vida. Debería ir a París y saltar de la Torre de Eiffel. Moriré. Sabes, de hecho, si tomo el
Concorde, podría estar muerto tres horas antes, lo cual sería perfecto.
¡Oh, espera! Con el cambio de horario podría estar vivo seis horas en Nueva York pero tres horas muerto en París. Podría hacerlo y podría estar también muerto.
(Woody Allen)
sábado, 19 de junio de 2010
Reflexiones aisladas de la aceleración mundial
¿Por qué el proceso de aceleración? ¿Por qué la sociedad se empeña en hacerlo todo más rápido? Una pregunta que nos deberíamos hacer es, ¿Por qué nos aceleramos? La respuesta parece ser fácil, si alguien nos llegara a preguntar eso, inmediatamente diríamos que es porque no hay otra alternativa.
Con mucha más frecuencia decidimos elegir adaptarnos, porque el hecho de no adaptarnos nos mantendría excluidos. Quien entra en el juego de la aceleración no está excluido, por el contrario, quien no entra en este juego, está excluido.
Precisamente, como he señalado, la exclusión es uno de los factores que nos hacen ir más rápido. La idea que tiene el imaginario colectivo es que aquella persona que se toma su tiempo en pensar cómo llevará a cabo su labor, aquella persona que es lenta en sus acciones, es poco eficiente. A menudo la palabra “lento” no es una palabra bonita, torpe, falto de interés, gandul, perezoso podrían definirla bastante bien. A nadie le gusta que le digan que es un gandul, que es lento, y menos aún en un tiempo donde prima la rapidez, una vida acelerada tiene un gran valor, parece que hecho de estar muy ocupado tiene valor en sí mismo, cuando alguien manifiesta estarlo, cuando manifiesta no tener tiempo para nada, quiere decir que es un hombre importante, interesante y enérgico.
Podríamos decir, a raíz de todo esto que acabo de señalar, que la aceleración se convierte en una ideología de poder. Prima lo rápido, prima menos el pensar cómo hacerlo y más el decidirlo inmediatamente.
Otro factor que nos hace ir más acelerados es el miedo a la muerte. ¿Nos estamos acelerando por el miedo a morir? Sí.
Hoy la carencia de tiempo es algo muy habitual, y gran parte de la culpa la tiene nuestra propia mortalidad. Aceleramos las actividades que tenemos que hacer por miedo a morir. A menudo tenemos la sensación de la brevedad del tiempo y hacemos todo lo posible para lograr que cada momento cuente, y es así como empezamos a acelerar nuestro tiempo. La aceleración es una especie de respuesta de huida. Es una especie de virus demoniaco.
Utilizamos la aceleración como una forma de exorcizar el miedo a morir. Queremos condensar en el menor tiempo posible, en el menor espacio, el mayor número de cosas. Hacemos de nuestras vacaciones de cuatro días, una agotadora escapada, vamos de un lado para otro intentando ver el mayor número de cosas posibles, esto es uno de las muchos ejemplos que nos ilustran esta vía de escape, de cómo nos vemos obligados a utilizar la aceleración como una manera de alejar el miedo a morir.
El resultado de esta aceleración culmina en la sensación de que nunca hay tiempo suficiente.
Es tiempo de poner en tela de juicio nuestra obsesión por hacerlo todo más rápido.
miércoles, 16 de junio de 2010
Nunca llovió
viernes, 11 de junio de 2010
Y llegó, parece que no llegaría pero así pasó.
Si tuviera que decir en una palabra lo cómoda que he estado en este curso, si tuviera que decir lo feliz que he sido, si tuviera que decir cuánto me ha aportado a mi vida, diría que esta vez la lengua se ha quedado sin palabra para expresarlo.
Soy feliz porque habéis conseguido hacerme que me sienta así, soy feliz porque he encontrado parte de ese equilibrio que estaba buscando, lo soy porque esta vez la felicidad no es la que me hace feliz, sino porque esta vez soy yo la que hago que esta sea así.
Sois todos y cada uno de vosotros unas personas increíbles. Dejasteis en mi memoria vuestras sonrisas y es así como consigo guardar vuestro recuerdo.
Me alegra que nos hayamos cruzado en el camino.
Periodismo y Comunicación Audiovisual 2010
lunes, 7 de junio de 2010
Caminante

sábado, 22 de mayo de 2010
Ve lento, por favor

viernes, 21 de mayo de 2010
BIG FISH

¿Alguna vez has oído un chiste tantas veces que ya no sabes por qué tiene gracia? y un día lo oyes otra vez y de repente es nuevo, entonces recuerdas por te gustó tanto la primera vez.
Aquel fue el último chiste de mi padre, supongo.
Un hombre cuenta sus historias tantas veces que al final el mismo se convierte en esas historias, siguen viviendo cuando él ya no está, y de este modo el hombre se hace inmortal.
Para Julia
Tú no puedes volver atrás porque la vida ya te empuja como un aullido interminable.
Hija mía es mejor vivir con la alegría de los hombres que llorar ante un muro ciego.
Te sentirás acorralada te sentiras perdida y sola tal vez querrás no haber nacido.
Yo sé muy bien que te dirán que la vida no tiene objeto que es un asunto desgraciado.
Entonces siempre acuérdate de lo que un día yo escribí pensando en tí como ahora pienso.
Un hombre sólo una mujer así tomados de uno en uno son como polvo no son nada.
Pero cuando yo te hablo a tí cuando te escribo estas palabras pienso también en otros hombres.
Tu destino está en los demás tu futuro es tu propia vida tu dignidad es la de todos.
Otros esperan que resistas que les ayude tu alegría tu canción entre sus canciones.
Entonces siempre acuérdate de lo que un día yo escribí pensando en tí como ahora pienso.
Nunca te entregues ni te apartes junto al camino nunca digas no puedo más y aquí me quedo.
La vida es bella ya verás como a pesar de los pesares tendrás amor tendrás amigos.
Por lo demás no hay elección y este mundo tal como es será todo tu patrimonio.
Perdóname no sé decirte nada más pero tú comprende que yo aún estoy en el camino.
Y siempre acuérdate de lo que un día yo escribí pensando en tí como ahora pienso. domingo, 2 de mayo de 2010
Un movimiento mundial desafía el culto a la velocidad
ELOGIO DE LA LENTITUD
Un movimiento mundial desafía el culto a la velocidad
“Cuando las cosas suceden con tal rapidez, nadie puede estar seguro de nada, de nada en absoluto, ni siquiera de sí mismo” Milan Kundera.
¿Por qué estamos siempre tan apresurados?, ¿cuál es el remedio contra la enfermedad del tiempo? y ¿es posible, o incluso deseable, hacer las cosas más despacio?
Vivimos en la era de la velocidad, la carrera a contra reloj es nuestra forma de vida. Aceleramos porque consideramos que el hecho de ir más rápido nos proporcionará más tiempo, más tiempo traducido en ocio, en familia, más tiempo para uno mismo.
Cuando encontramos a nuestro problema la posible solución que hará que éste se solucione de la forma más rápida gritamos ¡eureka! e inmediatamente, la aplicamos a nuestro día a día, un transporte más rápido, un ordenador más ágil, un cuento más resumido. Toda nuestra vida se ha convertido en un ejercicio de apresuramiento, en la cual el objetivo primordial es embutir el mayor número de cosas por hora.
“La enfermedad del tiempo” no nos deja hacer las cosas más despacio, nos hace que cada vez vayamos más rápidos. Muchas veces ir rápido no es sinónimo de hacer las cosas bien, a veces en la lentitud está el éxito. Correr no es la mejor opción. “Cuando aceleras las cosas que no deberían acelerarse, cuando olvidas cómo ir más lentamente, tienes que pagar un precio”. Muchas personas recurren sustancias estimulantes para aumentar su celeridad. Estimulantes más potentes que el café están tomando la delantera.
Hoy en día dormir las ocho horas está más cerca de ser una utopía. Por lo general dormimos mal, dormimos mal y no las suficientes horas, por eso recurrimos a los estimulantes que nos hacen ser rápidos y estar activos y ágiles.
Ya nadie es capaz de quedarse sentado contemplando la situación, en el momento en el que nos vemos sin nada que hacer, nos ponemos nerviosos, nos entra el pánico, y enseguida buscamos algo para hacer, para emplear el tiempo. “¿Cuándo ha visto por última vez a alguien que se limitara a mirar por la ventanilla del tren?”
“Es tiempo de poner en tela de juicio nuestra obsesión por hacerlo todo más rápido”
“Hemos olvidado la espera de las cosas y la manera de gozar del momento cuando llegan” es hora de encontrar un equilibrio entre la rapidez y la lentitud. Debemos actuar con rapidez cuando tenga sentido hacerlo y ser lento cuando la lentitud es lo más conveniente.
sábado, 27 de febrero de 2010
El laberinto

miércoles, 17 de febrero de 2010
Bonitos recuerdos
lunes, 8 de febrero de 2010
A 3D Exploration of Picasso's Guernica
La gente que conoce el Guernica, sabe que es una tela pintada al óleo, con 782 x351 cm. que Pablo Picasso presentó en 1937 en la Exposición Internacional de París. La tela, en blanco y negro, representa el bombardeo sufrido por la ciudad española de Guernica el 26 de abril de 1937 por aviones alemanes y que actualmente está expuesta en el Centro Nacional de Arte Reina Sofía, en Madrid.
El pintor, quien vivía en París en ese tiempo, supo de la masacre por los periódicos y pintó las personas, animales y edificios destruidos por la fuerza aérea nazi, tal como los vio en su imaginación. Ahora, una artista de Nueva York, Lena Gieseke, quien domina las más modernas técnicas de infografía digital, decidió proponer una versión 3D de la célebre obra.
viernes, 5 de febrero de 2010
Deja que la vida fluya

Sin embargo, deberíamos preguntarnos si de verdad conocemos la relevancia de los datos que manejamos, dado que nuestros planes son alterados constantemente por acontecimientos imprevistos y, además, porque nunca podemos estar seguros de que la información disponible sea suficiente, ni de que la investigación que estamos realizando sea la correcta. Y al final, después de haber cumplido con todas las formalidades para reunir la información de una manera racional, terminamos actuando con la improvisación del momento, porque nos da una “corazonada” o porque estamos hartos de pensar.
sábado, 23 de enero de 2010
porqué más es menos
acabamos menos satisfechos con ellas."
Barry Schwartz
Eduard Punset:
Y... ¿qué finalidad tiene el arrepentimiento? ¿Cómo ves a la gente a tu alrededor?
Barry Schwartz:
El arrepentimiento, en realidad, envenena las buenas decisiones. Tomas una decisión; es una buena decisión, pero quizás no sea la mejor. Entonces te arrepientes de haberla tomado. Y lo que eso hace es que la convierte en una decisión todavía peor. De manera que es tóxico. Por otro lado, es una emoción muy importante, porque es el arrepentimiento, creo yo, lo que realmente hace que nos tomemos en serio los errores que cometemos, especialmente al interactuar con otras personas. Entonces, creo que es sumamente importante experimentar arrepentimiento para motivarnos a ser mejores. El problema es que tenemos esta emoción que sentimos respecto a muchas, muchas cosas que no valen la pena. Sabes? Nunca deberías lamentar haber pedido un plato en un restaurante. Pero hay personas que simplemente no pueden dejar de pensar en la posibilidad de haber cometido un error.
--
Entrevista de Eduard Punset con Barry Schwartz, psicólogo del Swarthmore College, Estados Unidos. Puebla, México, 6 de noviembre del 2009.
Vídeo del programa:
http://www.redesparalaciencia.com/2118/1/redes-52-por-que-mas-es-menos
