viernes, 5 de febrero de 2010

Deja que la vida fluya

Creemos que para tomar nuestras propias decisiones nos basamos en nuestra cultura, conocimientos y experiencia convencionales; nos parece que decidimos racionalmente porque basamos nuestras decisiones en la información con la que contamos.

Sin embargo, deberíamos preguntarnos si de verdad conocemos la relevancia de los datos que manejamos, dado que nuestros planes son alterados constantemente por acontecimientos imprevistos y, además, porque nunca podemos estar seguros de que la información disponible sea suficiente, ni de que la investigación que estamos realizando sea la correcta. Y al final, después de haber cumplido con todas las formalidades para reunir la información de una manera racional, terminamos actuando con la improvisación del momento, porque nos da una “corazonada” o porque estamos hartos de pensar.

Ramesh S. Balsekar, Deja que la vida fluya.

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