martes, 24 de agosto de 2010

El mar contra la roca

¿En qué consiste la felicidad para los filósofos estoicos? En la “ataraxia”

Te lo diré más alto: “ATARAXÍA”; Te lo diré más despacio: “a-ta-ra-xí-a”.

Ataraxia se traduce al castellano por “imperturbabilidad”, sé que esta palabra te dice poco. Podemos utilizar otras más sencillas. Por ejemplo, “serenidad de espíritu”. O por simplificarlo aún más: tranquilidad. Lo que sobre todo apreciaban los estoicos, era el sosiego, la paz del alma. Esto es lo que buscaban como ideal de vida feliz.


Ante todo, mucha calma. Te pase lo que te pase. Un fracaso en el amor, la traición de un amigo, una enfermedad dolorosa e incurable… Pase lo que pase… mucha calma.

Para el estoicismo, no se trata de fingir, no es que por dentro estés muy nervioso aunque por fuera disimules. Consiste en que tampoco te alteres por dentro. ¿Por qué? Porque has de comprender que todo da lo mismo. Lo que tenga que ser, será. Los estoicos creían en el destino. Ellos pensaban que existe una ley del universo que domina todo, un “logos universal”. La naturaleza está gobernada por un designio cósmico a la que tampoco se escapa el ser humano. Ser feliz consiste en comprender ese orden cósmico de la naturaleza y aceptarlo tal y como es.

¿Por qué crees tú que las rocas de un acantilado no se quejan cuando el mar implacable las azota una y otra vez, de día y de noche, sin descanso? Yo creo que son estoicas.

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