Después de insistir a unos cuantos autobuseros en la pregunta “¿puedo subir la bici al bus?” - el adjetivo clave para ver si tenía suerte y si alguien se apiadaba de mi era “pinchada”-, tuve que ingeniármelas para llevarla como puede.
A principio pensé que me bastaba con elevar la parte delantera de la bicicleta, ya que la rueda que estaba mal era la de delante, pero esa opción solo duró unos minutos, mis brazos de blandiblú me lo impidieron. Así que probé a llevarlo a lo "guay". Cogí impulso, puse la bicicleta sobre una rueda, y a modo de una acrobacia digna del Circo del Sol, me fui pasito a pasito, hasta la estación de trenes.
Hoy no puedo con los brazos, se han quedado resentidos (como yo) y doloridos. Ni peinarme puedo. Esto hace que me acuerde del pinchazo y del que tiró la botella de cristal…
Por si no os hacíais una idea de cómo era la "acrobacia" del Circo del Sol, os dejo una imagen que la explica.

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