sábado, 31 de octubre de 2009

El arte de callar

Ya hubo un sabio que formulaba la siguiente reflexión: "tenemos dos orejas para escuchar y una sola boca para hablar." Es muy posible que en esta reflexión se concentre toda la explicación que se ha desarrollado en este fragmento de "El arte de callar". Es verdad que no se sabe callar, que por lo general, cuando se hace, se hace mal, pero la necesidad de comunicar, de hablar de cosas que otro consideraría absurdas (pudiendo que tengan razón) es mayor. El arte de hablar, tiene que tomarse como una virtud. La genialidad de las relaciones humanas es en gran medida, gracias a la capacidad de hablar. Tal vez sea el miedo al silencio, el que nos esté impulsando a no poder dejar de hablar, una especie de "horror vacui" aplicado al silencio. Así bien, aplicando una reflexión que Aristóteles dio "el justo medio entre dos extremos viciosos" queriendo expresar su postura antiextremista, yo diría, al igual que Aristóteles, que no se debe ser extremista, no todo es tan malo ni tan bueno. No debemos aplicar eso de "solo se tiene que dejar de callar, cuando se tiene algo que decir más valioso que el silencio". Sí, debemos aprender y aplicar los silencios, pero sin excedernos en su utilización.

Bibliografía: Dinouart, Joseph Antonie-Toussaint(2004): El arte de callar. Madrid. Siruela.

lunes, 19 de octubre de 2009

El caso de "la niña salvaje"

En 1970, una niña permaneció aislada en una habitación hasta la edad de trece años sin poder comunicarse ni sociabilizarse con los demás. El caso se conoció como “la niña salvaje” aquella investigación que se realizó con aquella niña es conocida como “el experimento prohibido”. Las consecuencias que tuvo el aislamiento en la niña fueron claras. La incapacidad de sociabilizarse con la gente, fue un hecho que aunque se corrigió con el tiempo, estuvo presente en una primera etapa, a esta incapacidad, también se sumó la de no poder comunicarse mediante un lenguaje con el resto, a partir de aquí surgió la duda de ¿Tenemos un límite, una fecha de caducidad a la hora de poder aprender un lenguaje? Se partió de una respuesta afirmativa. Se mantenía que a la edad de trece, catorce años, ya no se puede desarrollar esta capacidad. Este caso demostró que esa afirmación rotunda podía mutar a un puede ser posible. Genie, que es así como le llamaron, sentía una inmensa curiosidad por conocer como se llamaba cada cosa. Hay un momento en su desarrollo, donde se contaba como una vez cuando Genie entró en una tienda donde vendía hilos de una amplia gama de colores, pedía saber de qué color era cada uno, pero se molestaba cuando solo podían responderle: “es azul oscuro” “es azul muy muy oscuro”. Pudo aprender unas cien palabras, más o menos durante los primeros años, pero las oraciones que construía no tenían una estructura gramatical. La respuesta es que no, no tenemos una fecha límite para el aprendizaje. En el caso del lenguaje, tenemos un lenguaje, no porque lo adquirimos, sino porque está en nuestros genes, tenemos las capacidades.



domingo, 18 de octubre de 2009

William Wordsworth

"Hubo un tiempo en que prado, bosque y arroyo, la tierra y todas las cosas corrientes, me parecían adornadas de luz celestial, de la gloria y la frescura de un sueño.
Más hoy no es ya como ayer;
vaya donde vaya de noche o de día,
las cosas que veía entonces no las veo ya"

William Wordsworth


El poema viene a cuento con la explicación del mito de la caverna de Platón.
En grandes rasgos lo que Platón sostenía es que existe una idea del bien (él lo llamaba así) y que esa idea es algo perfecto (Dios) pero que a partir de ahí surgen ideas imperfectas (Nosotros).


William quería demostrar de alguna forma el momento antes de estar nosotros en el útero de nuestra madre. ¿Dónde estamos, qué somos?
Para él, y es así como lo llamaba, existía un mundo prenatural, un mundo donde la gente -si se la puede llamar así- está antes de pasar al útero materno, y es aquí donde se hace la comparación con la idea del bien de Platón, decía que ese mundo perfecto, en donde reinaba la felicidad y la sabiduría, era un mundo ideal.


Una vez ya habiendo nacido y estando en la realidad sensible (en nuestro mundo) uno ya dejaba de ser feliz, ya no estaba en ese mundo ideal. La invención de ese mundo prenatural tenía como objetivo para William el poder explicar porque los niños cuando nacen, hacen cosas que nadie se lo han enseñado, pero que sin embargo, lo saben hacer.


¿Por qué un niño sabe formar oraciones ordenadamente con sujeto verbo y complementos? El aprende palabras y formula oraciones… esto se explica con el mundo prenatural…

Una bonita interpretación.