domingo, 6 de noviembre de 2011

Error 89

Churchill nunca dijo "sangre, sudor y lágrimas" en aquel famoso discurso al Parlamento británico justo después de llevar a Inglaterra a la Segunda Guerra Munidal. En realidad, el primer ministro birtánico dijo: "No tengo nada que ofrecer sino sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor". Pero la gente, a lo largo de la historia, ha preferido dejarlo en tres. Si se nos permite corregir a Churchill, la tríada y el orden con que ha pasado a la historia son mucho mejores que el original. Hay algunos números casi místicos, y en comunicación el tres sin duda lo es.

Hay un principio subyacente al atractivo tres en comunicación: el oído humano está acostumbrado a los acordes de tres notas, y es fácil recordar tres, pero no tanto cuatro (con frecuencia, cuando tratamos de recordar las cuatro P del marketing nos cuesta recordar la última).

Todos buscamos salud, dinero y amor", y nos gusta que algo sea bueno, bonito y barato (porque además hay aliteración en la b). (Además "esfuerzo" sobra, porque basta con su metáfora, que es "sudor").

De nuevo, la tradición judeo-cristiana ofrece buenos ejemplos del poder de las tríadas. Más aún en el Nuevo Testamento que el Antiguo, como si fuera más moderno también en esto: "fe, esperanza y caridad", "los tres reyes magos", "el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo".

Y la política: "por Dios, por la Patria y el Rey", cantaban los carlistas españoles del siglo XX; el presidente de la República Manuel Azaña decía "Paz, piedad y perdón" en 1938, y luego en el franquismo: "España, una, grande y libre". Y Lincoln: "el Gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo", en el famosísimo discurso de Gettysburg, en mitad de la guerra civil americana. Más recientemente, Aznar simplificó lo que creía que habían significado los gobiernos socialistas anteriores: "paro, despilfarro y corrupción". Zapatero le dijo a Aznar desde la oposición que la política de extranjería había traído "tres ministros, tres reformas, tres fracasos". Y luego desde el Gobierno fijó cuatro ejes en su política: "derechos ciudadanos, economía productiva, paz y seguridad", pero costó mucho que llegaran a la opinión pública: eran demasiados. "Ciudadanos, paz y seguridad" habría sido mejor.

(...) Para que sean impecables, las tríadas tienen que ser sonoras, tienen que aportar aliteraciones. La palabra "pueblo" en el discurso de Gettysburg, la "p" se convierte en el sonido dominante en "paro, despilfarro" y corrupción" y también en "paz, piedad y perdón".

Es más eficaz en un discurso, en una intervención ante los medios, e incluso en un artículo de prensa, decir que nuestra empresa tiene tres objetivos para el año que viene, que tenemos tres grandes desafíos por delante, tres exigencias, o tres mensajes que trasladar. Dos parecerán poco, y si hay cuatro, es probable que uno de ello se olvide.

ARROYO Luis y YUS Magali; Los cien errores en la comunicación de las organizaciones.

No hay comentarios:

Publicar un comentario