Con el paso de los años nos damos cuenta de que nada es para siempre. Entonces sustituimos la esperanza por la resignacion y decidimos que lo mejor es recordar las cosas buenas, desandar el tiempo en la memoria y hacer planes para ayer. Solemos recordar solo las cosas que nos hicieron bien. Y eso es asi porque la memoria es casi siempre más inteligente que la esperanza.
J.L. Alvite
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