Una pequeña porción de una gran catástrofe con final feliz.
Cuánta gente al igual que yo llorará a moco tendido viendo este vídeo. Ya sólo por esto se merece una entrada, unas palabras de gratitud, una reflexión. Cuando algo te emociona, te eriza el bello y te entra una especie de felicidad a borbotones, es la señal de haber dado con el secreto que encierra, a veces, la cruel vida.
¿No os recuerda a algo lo visto en el vídeo? No soy muy entendida en parábolas, pero hay una que de pequeña aprendí en el colegio y nunca la he olvidado, la parábola del buen samaritano. ¿No hay un poco (mucho) de ella en este perrito?
A mi parecer la hay. Hay mucho valor humano, aunque se trate de animales, en las imágenes del vídeo. Elegir estar con el otro, a sabiendas de que puede que tú tampoco salgas con él. Optar en esos momentos por una actitud egoísta, sería lo que la mayoría de nosotros hubiéramos hecho. Mirar por el yo, y hacer la vista gorda por el aquel.
Por esto mi convencimiento.
Hoy la entrada va por estos héroes especiales. Por ellos, y por todos los que anónimamente, sé que también están ahí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario