sábado, 28 de julio de 2012

Uranita

¿Lo detestas? ¿Lo odias? ¿Todavía? "Ya no", dice en voz alta. No habrías vuelto si el rencor siguiera crepitando, la herida sangrando, la decepción anonadándola, envenenándola, como en tu juventud, cuando estudiar, trabajar, se convirtieron en obsesionante remedio para no recordar. Entonces sí lo odiabas. Con todos los átomos de tu ser, con todos los pensamientos y sentimientos que te cabían en el cuerpo.

Mario Vargas Llosa, La Fiesta del Chivo

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