Sin cesar me he estado buscando en estos cuatro años en cada libro que leí, en cada canción. En los estudios, en mi familia y mi gente, en mi entorno, en mí como cofrade que busca, con ferviente emoción, el pasar del chaparrón. Lo he buscado para ordenar la vida, caótica ya por definición, y para vacilar si me deja con ella, sobre todo lo demás. Dar sentido a la vida, eso que muchos buscan a través del camino de la religión, proporciona el marco que se necesita para proteger a la masa de la humanidad de la desesperación. Suerte de buscadores aquellos que ya han encontrado quiénes son y qué es lo que quieren. Consuelo mío, al menos, al saber que de las dos mitades que hacen falta para completar el todo, ya tengo una. No sé todavía muy bien quién soy, pero sí sé lo que quiero. A qué me quiero dedicar, aunque ello me quite el sueño.
A todos los que creyeron en mi.
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