Tantas tardes desenredando la vida. Tantas mañanas contándola... Pasó tan rápido que no pude verlo. No lo he visto. Y al final llega la despedida.
El final es un viaje de tres meses de momentos duros, de sentimientos encontrados, de dudas en el camino. De pruebas que me han hecho más resistente, más flexible, más tierna. El final es un viaje de buena gente que camina y enriquece mi existencia. Gentes en esta ocasión con nombre propio. Supongo que a veces la amistad es algo tan hermoso que nos deja sin vocabulario para decir adiós. Por eso, yo en esta ocasión no me despediré, no, porque esto es sólo un hasta pronto.
Llega la despedida... pero sigue la vida. La mía, la de todos.
